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DOMINGO GUTIÉRREZ, LA LEYENDA DE LA EMIGRACIÓN CANARIA DESDE LA VICTORIAPOR DOMINGO J. JORGE

Tenerife, pueblo a pueblo: nuestra gente (XIII)

2/abr/07 01:42
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La leyenda de la emigración canaria se repite en la mayoría de nuestras familias y llega a todos los municipios. Celestina Gutiérrez González, una mujer nacida en La Victoria, soltera con dos hijos, se enfrenta en 1912 a una vida enormemente difícil. Los Gutiérrez, por aquel entonces, vivían de recoger fruta en La Victoria.

Así, comienza el periplo de una familia de La Victoria, los Gutiérrez, que nos traslada a "EL DÍA de ayer" de un Tenerife en los inicios del siglo XX. Celestina recibe la buena nueva de unos parientes quienes le ofrecen un pasaje para irse a Cuba con sus dos hijos. Ella se marcha a la "Perla del Caribe" con dos maletas y una familia que alimentar. Allí encuentra su trabajo de cocinera.

Domingo Gutiérrez (23 de junio de 1934, Guantánamo), nieto de esta emigrante de La Victoria, es la fuente que usa "EL DÍA de ayer" para adentrarse en un nuevo capítulo de la que fue la emigración canaria. "Cogieron el barco, el Chicago, en Santa Cruz, con un pasaje de 4,56 pesetas y estuvieron en alta mar durante un mes. Viajaron en tercera clase sobre cubierta. Llevaban dos bultos. Uno pesaba tres kilos y el otro cinco. Descendieron del barco en Santiago de Cuba", nos relata emocionado Domingo. "Cuando llegaron allí, no se lo podían creer, todo era monte, no había sol, era tierra firme. Empezaron a vivir en una choza". Así, Celestina inició su labor como cocinera y su hijo Domingo Gutiérrez González, padre de nuestro informante, con 18 años se lanza al mundo del trabajo como jornalero. "Mi padre trabajó como jornalero en las líneas de ferrocarril. Empezó buscando la comida y llevándosela a los trabajadores que se encargaban del desmonte para las vías de ferrocarril", nos cuenta. Al cabo del tiempo empezó a trabajar para Javier Colás, "le pagaba con la comida y le debía 127 monedas de oro. Como no tenía dinero suficiente para pagarle, le acabó cubriendo esa deuda con una finca por ese valor", recuerda. "Ésa fue la primera propiedad de mi padre en Cuba".

El regreso

En 1925 Celestina regresa a La Victoria. "Mi abuela regresa con 55 años y con espíritu de victoria. Se siente satisfecha de lo que ha hecho y el dinero que trae le sirve para comprar una casa, la que hoy tenemos en La Puente, donde vivimos nosotros", nos cuenta Domingo con orgullo. "Mi abuela se instala en La Victoria y prepara el matrimonio de mi padre. Le aconseja que venga y le busca esposa, Inocencia Juliana, la que después fue mi madre".

Domingo Gutiérrez González regresa cual Indiano de la época. "Viene a La Victoria con su Leontina y un bigote de caballero de la época. Le presentan a mi madre y se casan. Pero mi padre decide nuevamente marcharse a Cuba porque eran días de zafra y había que estar allá. Mi madre marcha con él y yo nazco en Cuba, concretamente en Guantánamo", nos asegura.

La nacionalización

"Mi padre, por luchar, ahorró como tantos canarios. Fue concejal de Caminos de su barrio. Se dedicaba a arreglar los caminos. Él era analfabeto, lo único que sabía era poner su nombre y el apellido, pero no era político. Él incluso invertía dinero de su cosecha de caña en hacer caminos. Era todo un caballero", nos cuenta Domingo.

Cuando viene la Revolución, el Estado empieza a nacionalizar propiedades. "Un 26 de diciembre del 62 nos detienen a mi padre y a mí a eso de las cinco de la mañana. Nos registran la casa y nos llevan a todos presos. A mi padre lo sueltan a los tres días pero yo me quedé preso. En el mes de marzo nos celebran el juicio y me ponen 20 años de condena. La causa fue que yo era tesorero de un movimiento que conocí allí, pero en el que jamás me involucré. Finalmente, me condenan a tres años que fue lo que yo cumplí". Al salir de la cárcel Domingo vuelve a su casa con su padre y su familia. Allí vive la cruda realidad. "Me entero de que nos han quitado todas nuestras pertenencias. Y trabajamos para el Gobierno Revolucionario en los cortes de caña para el Departamento de Seguridad del Estado por ser ex presos políticos".

Domingo Gutiérrez nos ha premiado con una historia que se ha repetido y repite en muchas familias canarias, "los canarios retornados". Él conserva su pasión de ser isleño, "un pabellón que he paseado siempre por todos aquellos lugares en los que he estado y que me ha abierto muchas puertas, porque los isleños somos queridos en todo el mundo, por lo que somos, isleños. No puedo olvidar cómo nos acogió Tenerife y La Victoria en nuestro regreso", afirma despidiéndose.

De esta forma, Domingo nos dice adiós, pero el próximo lunes "EL DÍA de ayer" se quedará nuevamente en La Victoria para hablar con Juana García, "La Caladora".

domingo.jorge@canaryinfoweb.com

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