a. burgos 84
tenerife cb 76
Burgos(27+14+30+13). Lo Grippo (20), Ken Johnson (13), Tony Smith (25), Esmorís (9), Juanmi Morales (7) -inicial-, Cortés (-), Javi Alvarado (3), Steven Horton (-), Peter Lorant (3) y Matías Sandes (4).
Tenerife Rural(15+22+15+24). Elliot (7), Edu Sánchez (7), Barbour (26), Oliver Arteaga (15), Klein (4) -inicial-, Javi Pérez (-), Francis Sánchez (-), Iván Rodríguez (3), Omar Quintero (8) y Coego (2).
ÁrbitrosTortella y Souto.
Parciales27-15, 41-37; 71-52 y 84-76.
IncidenciasPabellón Municipal El Plantío, ante 2500 espectadores.
NACHO FELICIANO, Burgos
Cuatro partidos. Cuatro finales. Cuatro intentos desesperados de volver a reactivar a un equipo inconsistente, frágil e inseguro. Cuatro oportunidades para mantener la ilusión de una afición fiel que no ha recibido más que disgustos en esta temporada. Ayer frente al Autocid Burgos se quemó el último cartucho de los que mantenían la esperanza de vivir un fin de temporada medianamente plácido. Un señor de casi 40 años -Tony Smith- liderando a un equipo de medio pelo abocó al Tenerife Rural a vivir al borde del infarto hasta el final de temporada.
Los primeros compases del partido fueron un mero espejismo. Una breve ventaja para los de Rafa Sanz (4-7, min.2) dio paso al comienzo de la exhibición del "abuelo" Tony Smith. Cinco triples en el primer cuarto de cinco intentos suponían las primeras rentas del Autocid Ford Burgos, que con un parcial de 5-0 se colocaba ya con ventajas importantes (17-10, min.6). Un flojísimo trabajo defensivo, especialmente sobre el base de Virginia, y la ausencia de un criterio ofensivo sobre el que pivotar el juego blanquiazul posibilitaron la clara ventaja de los de Gonzalo García al finalizar el primer período (27-15).
Sin embargo, este equipo tiene capacidades extremas, tanto en el sentido positivo como en el negativo. Rafa Sanz, entrenador del Tenerife Rural, modificaba su defensa, colocando una zona 1-3-1 que nublaba las ideas en ataque de los burgaleses, forzando situaciones constantes de dos contra uno que permitían robar balones con facilidad. A ello se le sumó la aparición de Óliver Arteaga, que firmó uno de los mejores cuartos que se le recuerdan en la temporada, y los destellos de genialidad de Barbour. Con todo, el Tenerife Rural conseguía volver a creer en sus opciones y, pese a que dos hombres clave como Rodney Elliott y Jason Klein continuaban siendo más una rémora que otra cosa, se marchaba al descanso con una desventaja mínima (41-37).
Y, tras la luz, se hizo la oscuridad. Total, absoluta, insalvable. Tony Smith marcaba el ritmo de la orquesta burgalesa y bajo su batuta Diego Lo Grippo se reivindicaba como uno de los jugadores más infravalorados de la LEB. Junto a él, toda la tropa de Gonzalo García funcionaba como un reloj de perfecto mecanismo, frente a un conjunto blanquiazul que se deshacía de forma lastimera, sin nadie a quien aferrarse en ataque y sin ser capaces de frenar el vendaval anotador desde el 6,25 de los locales. El tiempo muerto pedido por Rafa Sanz (59-45, min.25) no lograba evitar el desastre, que se hacía catástrofe al acabar el cuarto (71-52).
Tímida reacción
Sin embargo, todavía quedaban algunos reacios a arrojar la toalla. Barbour volvió a vestirse de Barbour, Iván Rodríguez lograba "secar" al sempiterno Smith y el equipo de Rafa Sanz volvía a creer en sus opciones. Un parcial de 1-10 ilusionaba (72-62) y metía el miedo en el cuerpo a los burgaleses. Hasta a 8 puntos (76-68) se acercaban los blanquiazules tras sendos triples del norteamericano y del pelirrojo. Sin embargo, el destino se mostraba poco indulgente con los tinerfeños. Lo Grippo seguía anotando y la gasolina de Antwain Barbour se quedaba por debajo de la reserva en los últimos minutos, sin que apareciera nadie para hacerle el relevo y para salvaguardar, al menos, el "basket average" de aquel nefasto y recordado partido en el Palacio de Deportes de Santa Cruz.
El triunfo del Farho Gijón en Cantabria le quita un poco más el aire a un Tenerife Rural que afronta cuatro contiendas decisivas. Rafa Sanz, que no compareció ante los medios de comunicación al final del encuentro, intentaba reactivar a su plantilla con una charla de más de media hora en el vestuario de cara al tramo final de liga, en el que va el futuro del Tenerife Rural en la categoría de plata del baloncesto español. Quién nos ha visto y quién nos ve.
Pero poco tiempo hay para lamentarse de la derrota. El miércoles visita el Santiago Martín el UB La Palma. Será otra final.
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