MUCHAS CRÍTICAS, y con razón, está recibiendo estos días el Parlamento de Canarias por su forma de proceder nada edificante. Pero eso no es más que la guinda de un "pastel" que lleva años cocinándose. Empezó con la Ley de Reorganización Universitaria de 1989, eufemismo que escondía la partición en dos de la Universidad regional de La Laguna, para arrancarle los centros de su campus en Las Palmas y crear allí con ellos otro centro de educación superior. En 1992 le siguió la aprobación de una ley, declarada inconstitucional, para expropiar varios inmuebles anexos a la Cámara con el objeto de ampliarla, lo que originó un largo contencioso con varios particulares que deterioró hasta tal punto la salud de uno de ellos, una mujer, que puede que influyese en su temprana muerte, y que aún hoy colea pues quedan indemnizaciones que no se han satisfecho. Ahora, los diputados aprueban una ley de capitalidad compartida que no es más que una forma de repartirse más dinero entre Santa Cruz y Las Palmas, pero no que garantiza en absoluto ese estatus, pues cuando quieran los políticos de la isla redonda, siempre que cuenten con el suficiente apoyo parlamentario, pueden reformar el Estatuto para proclamar la capital única con sede en Las Palmas basándose en su condición de ciudad con más habitantes del Archipiélago. Finalmente, ¿cómo ha podido permitir la Cámara canaria que saliera de ella un Estatuto de Autonomía que contiene tres grandes falsedades en su articulado, la del orden alfabético de las islas, la del "gran" y la del escudo? ¿En qué piensan los diputados elegidos por Tenerife? Ayer insinuábamos lo que puede ocurrir si el padrinazgo de José Manuel Soria sobre su candidato a alcalde de Santa Cruz, Ángel Llanos, va más allá del mero respaldo electoral. Hoy concretamos la posibilidad de que, de ganar este último, podría darse la situación de que Las Palmas gobernase, por persona interpuesta, la capital de Tenerife, impidiendo su progreso. Y algo parecido podría ocurrir en otras instituciones de la Isla. Por eso, aunque no recomendemos el voto para ninguna ideología en particular, insistimos en que hay que mirar bien a quién se le otorga. Porque puede suceder que, creyendo apoyar a una persona concreta, estemos dándole su puesto a otra distinta. Qué cosas tienen los canariones; mira que comparar a un "llanero" con Nicolas Sarkozy... Si serán grandiosos los políticos y dirigentes de la minúscula "gran". En fin, una muestra más del engaño que se está urdiendo desde Las Palmas, cuya voracidad no cesa. Debe ser que, como son tan pequeños, quieren dominar a Tenerife para lucirse con ella como una posesión, aunque ya lo sea de la metrópoli. León y Castillo, Matías Vega, Saavedra, Soria, López Aguilar... depredadores políticos de Tenerife. Ojo, chicharreros; ojo, laguneros, y ojo, tinerfeños.
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