EFE, Moscú
Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Estados Unidos, George W. Bush, discreparon ayer, en conversación telefónica, sobre la solución al problema de Kosovo y el despliegue en Europa del escudo antimisiles norteamericano.
"En relación a Kosovo, la parte rusa subrayó que su postura de principio es contraria a la imposición de cualquier plan de arreglo a Belgrado y Pristina", señala un comunicado del Kremlin, que asegura que la conversación fue a iniciativa norteamericana.
Putin, añade la nota, abogó por "adoptar una decisión que sea aceptable para ambas partes".
Rusia ha amenazado en las últimas semanas con recurrir a su derecho al veto en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU en caso de que conceda la independencia a Kosovo en contra de la opinión de Belgrado.
Mientras, Estados Unidos es partidario de aplicar, cuanto antes, el plan del mediador de la ONU, Martti Ahtisaari, que recomienda la independencia de Kosovo, aunque bajo supervisión internacional, el Kremlin es partidario de proseguir las consultas.
Por otra parte, Putin expresó a Bush "los motivos de la inquietud de Rusia en relación a los planes estadounidenses de desplegar elementos de su escudo antimisiles en Europa Central".
En respuesta, el presidente norteamericano "expresó su disposición a discutir en detalle la iniciativa estadounidense en aras de la seguridad común".
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