El dramaturgo responsable de "Dragón" advirtió de que el público no va a encontrarse "con una obra fácil", por lo que sugirió "establecer un pacto común entre quienes la hemos hecho y quienes la vean", pacto que además cree "necesario para que las cosas empiecen a cambiar" en el panorama artístico. Según Roberto García de Mesa, "
Dragón imprime temperamento al teatro actual" por cuanto, en su opinión, "todos los movimientos son combinables, y somos nosotros quienes siempre ponemos barreras", aseguró. "La obra no establece un
biopic de Óscar Domínguez ni habla del surrealismo en su contexto; sólo se escogen cuatro momentos diferentes de su obra para deconstruir la figura del pintor", aseveró. Por otro lado, se ha capturado hasta una veintena de conceptos surrealistas "como la violencia, la velocidad, el jazz o el
amor fou", que en escena se aderezan con una música "ni melódica ni romántica", dijo el también poeta y escritor. "Dragón" refleja además "la metamorfosis" de Domínguez a través de la experiencia paralela de la propia Alonso, quien dijo sentirse "impregnada" de cambio desde su llegada a las Islas.