N. MARTÍN, S/C de Tenerife
Si Jesucristo fue auxiliado por Verónica, según relata el Evangelio, Adán Martín no tuvo en su último día a nadie que le secara el rostro en su vía crucis particular. A dos jornadas de la celebración del Viernes de Dolores, el presidente del Gobierno llegó al final de la legislatura y de su vida política con la cara desencajada y en medio de un pleno escandaloso, entre las protestas del Grupo Socialista, que negó por tres veces la intervención de Martín Menis. La primera el pasa- do martes, cuando se debatía el orden del día, y dos más ayer, mientras caminaba hacia la tribuna entre gritos.
Hay quien podría pensar que lo sucedido, inédito en la Cámara canaria por el nivel de ruido, no fue sino un anticipio de una campaña electoral que se presenta a degüello entre los principales partidos. Los que allí estaban creerían que fue el resultado de la inestabilidad de una legislatura sin una mayoría clara y que a lo largo de cuatro años ha visto conformarse distintos pactos en función de los intereses de cada momento. Los amigos de antaño son los enemigos de ahora, tras un cambio súbito de pacto para sacar adelante 5.496 camas turísticas, un aval bancario y dos dictámenes de sendas comisiones de investigación.
La vía gomera
"Golfo de mierda". Este insulto, dirigido por el diputado del Grupo Popular por Gran Canaria Borja Benítez de Lugo al que hasta hace apenas una semana era su compañero de escaño, el diputado Alejandro Díaz, marcó la tónica de lo que, en general, fue la sesión de ayer. El pecado del parlamentario Díaz fue sumarse al intento de cuatro diputados más por Lanzarote de bloquear la votación del dictamen del "caso eólico", un documento que dirige la responsabilidad de la presunta trama de corrupción contra un militante socialista cuya imputación, pese a todo, fue levantada por el juez.
El reglamento de la Cámara otorga minoría de bloqueo a dos tercios de los diputados por una isla, lo que en principio hubiera permitido a los de Lanzarote impedir a nacionalistas y populares culminar la faena. No obstante, una intervención de última hora del presidente del Parlamento bloqueó el veto conejero.
Lanzarote tiene 8 diputados en la Cámara, cinco de los cuales estaban a favor de esta medida. No obstante, según la interpretación de Mato, no sumaban los dos tercios requeridos, para lo que hubieran hecho falta 5,32 parlamentarios. Esta situación llevó a Juan Carlos Becerra, del Partido Nacionalista de Lanzarote, a recordarle que "es materialmente imposible traer aquí ese 0,32% de un diputado, señor presidente", quien sin pestañear se mantuvo en su posición anterior. "La Mesa -explicó- considera que no ha lugar. El reglamento exige el apoyo de al menos dos tercios de los diputados de la lista, por lo que se ha adoptado la decisión de no admitir el escrito".
Para entonces los grupos contrarios al dictamen contaban con un "plan B": la vía gomera. De los cuatro diputados en el Parlamento por esta isla, tres pertenecen al Grupo del PSC, lo que llevó al portavoz adjunto de los socialistas y representante gomero, Julio Cruz, a intervenir de viva voz en el Pleno anunciando la presentación de un escrito en el que los tres parlamentarios expresaban su convencimiento de que el dictamen lesionaba los intereses de la circunscripción a la que representan.
Esta pequeña sorpresa, que hizo las delicias de los suyos, provocó no pocas iras en los bancos del Partido Popular, cuyo portavoz, Jorge Rodríguez, se levantó de su escaño para exigir una explicación sobre "por qué lesiona los intereses de Lanzarote y La Gomera la votación de este dictamen".
Rodríguez fue cortado en seco por el presidente de la Cámara. Mato admitió en esta ocasión que "es evidente que superan los dos tercios requeridos, así que no se somete el dictamen a votación", al tiempo que rechazó la petición del portavoz de los populares.
Pero su intervención había provocado ya las reacciones tanto de Juan Carlos Becerra como de Julio Cruz, que varias veces intentaron explicar los motivos por los que la votación lesionaba los intereses de sus respectivas circunscripciones, sin que Gabriel Mato lo permitiera. "Si no ha lugar la intervención del señor Rodríguez, no ha lugar esa explicación", aseguró.
En éstas, el portavoz del Grupo Popular trató de tomar nuevamente la palabra y fue recibido con abucheos desde las filas socialistas. Tras volverse a sentar, y en medio del desconcierto general, Becerra volvió a levantarse de su escaño para pedir amparo al presidente, denunciando las palabras de Benítez de Lugo contra Alejandro Díaz.
Y fue entonces, en medio de una bronca generalizada y entre las protestas de todos y cada uno, cuando apareció Adán Martín con la intención de calmar los ánimos.
Al presidente del Gobierno le costó tomar la palabra. A los diputados del PSC no les pareció bien su idea de intervenir en el Pleno y menos aún la decisión de la máxima autoridad de la Cámara de concedérselo, a pesar de recordar que "los miembros del Gobierno tienen derecho a intervenir en cualquier momento". El portavoz socialista, Francisco Hernández Spínola, intentó protestar en vano. Y, entre gritos y en medio de un ruido ensordecedor, subió a la tribuna.
Adán Martín trató de imponer algo de cordura a la sesión. "Debemos tranquilizarnos", expresó. A su juicio, "todos hemos contribuido a que esta tierra avance y no podemos dar este espectáculo", agregó para advertir "con el máximo respeto hacia la Cámara" de que "estamos dando un espectáculo", por lo que pidió continuar el pleno "con traquilidad". Pero, lejos de calmar los ánimos, el presidente los encrespó.
El secretario general de los socialistas, Juan Carlos Alemán, trató de tomar la palabra, pero le fue rechazada la petición por Gabriel Mato, que volvió a considerar que "no ha lugar". "Gracias por interpretarme", le respondió.
Con el rostro desencajado por el bochorno de la situación, abandonó Adán Martín la tribuna con destino a su escaño, sabiendo, quizá, que a eso se iba a limitar su despedida de la política, su última legislatura en el Parlamento de Canarias, pero también su vía crucis particular a dos días del inicio del Viernes de Dolores.
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