IOSUNE NIETO, Tenerife
La historia que relata Clemente Alonso es compleja, pero se puede resumir en que durante seis meses de venir denunciando la posible situación de riesgo de una menor en siete instituciones, en principio todas dedicadas a evitar el maltrato de niños, ninguna de ellas ha dado un paso decisivo que sirva para confirmar o no sus sospechas.
Clemente Alonso habla de una niña de cinco años, que además podría ser su hija, aunque eso se conocerá en el juicio que tendrá lugar el próximo 11 de abril, después de haberse realizado las pruebas correspondientes. Pero este hecho es circunstancial a su denuncia, puesto que asegura que aunque no sea finalmente el padre de la menor seguirá en su empeño de que se averigüe lo que él cree que esta sucediendo.
Clemente Alonso expone que lo que él ha denunciado son como piezas de un puzzle, que por sí mismas no significan nada, pero que si se juntan puede concluirse que la niña está inmersa en una vida impropia para su edad. Esas piezas son, según cita: una madre "irresponsable, sin trabajo ni ingresos"; igual que su pareja, "que es toxicómano", y la falta de una vivienda y de un domicilio estable, lo que ha llevado a la niña a vivir en siete lugares distintos, entre ellos en una chabola durante dos años, y a que su madre y el compañero sentimental de ésta fueran detenidos por asalto a una vivienda que pretendían ocupar.
De todo cuanto dice tiene documentos, como las fotografías que muestran el deplorable estado del interior de la chabola -que son corroboradas por un notario-, o de la denuncia policial por el asalto a la vivienda por parte de la madre de la niña y su actual pareja, con la que, curiosamente niega estar conviviendo y hasta conocer.
Cabe señalar que la menor de la que se está hablando tiene un probable padre biológico, que sería Clemente Alonso; un padre legal que reconoció a la menor para darle los apellidos, "y este otro señor al que la niña llama papá", según afirma el denunciante.
Esta situación descrita es importante tenerla en cuenta, puesto que la madre de la niña ha negado, incluso ante los tribunales, conocer a su actual pareja, mientras que hace ver que convive con el padre legal de la niña. Del mismo modo, presenta como domicilio habitual el de su madre, la abuela de la niña, "cuando no es cierto que vivan con ella", asegura Clemente Alonso.
Alonso es trabajador social y como tal ha llegado incluso a elaborar y presentar ante las instituciones su propio informe en el que alerta de la situación de la pequeña. Pero sin éxito, porque cuanto dice no es verificado como sería de esperar para aclarar o no la posible situación de desprotección de la pequeña.
"Está archidocumentado todo lo que he ido diciendo, según he ido consiguiendo la información", advierte el denunciante, que critica que lo que él ha ido reuniendo con sus averiguaciones, "dedicando las 24 horas", debían haberlo obtenido los Servicios Sociales de La Laguna, a los que se dirigió en primer lugar, cuando supo que la niña vivía en una casa "con techo de chapa".
Paralelamente, inició la vía judicial, en su opinión la única "seria" y que está funcionando, mientras que "en seis meses no he conseguido nada a través de los servicios sociales".
Hasta la fecha ha "tocado" a los Servicios Sociales de La Laguna, la UTE de Ofra (Santa Cruz), a la Dirección General del Menor, al IASS, al presidente del Gobierno. Fiscalía del Menor y finalmente al Diputado del Común, oficina en la que ha expuesto la impasibilidad, en su opinión, de las instituciones anteriores.
A fecha de hoy, y según expone este ciudadano y recogen los documentos que acompaña, lo único que se ha hecho para averiguar la situación de la niña son llamadas telefónicas al colegio y al centro de salud, en donde no se aprecia ninguna irregularidad en las asistencias de la niña.
Este ciudadano se queja de que la respuesta que le dio la asistente social de La Laguna fue que "ella no iba a la chabola porque es cosa de la Policía Local", aunque al parecer finalmente fue, pero cuando ya la habían abandonado. "Pero ni siquiera se molestó en preguntar al propietario y vecinos que fueron testigos de que habían estado viviendo allí no unos días, sino dos años", se lamenta.
Según admite el denunciante, sobre la situación de la niña existen dos versiones: "La que yo expongo, de riesgo, con una madre irresponsable, que convive con un toxicómano sin que se haga un seguimiento de si acude al programa de metadona, y que no tienen trabajo ni domicilio estable, y, por otro lado, la de la familia feliz, que es la que da ella, en que no hay chabola, no hay señor toxicómano ni problemas".
Por eso, Alonso quiere que sean las autoridades las que intervengan para que averigüen la situación real de la pequeña, puesto que hasta la fecha "la actuación de la UTE de Ofra ha sido deficientísima", acusa.
documentos
"32 días para una gestión"
"Dicen que la niña está bien porque no han hecho su trabajo, y es una negligencia porque se trata de una menor", clama este hombre que no entiende que, por ejemplo, "tardaran 32 días en hacer una gestión, y porque soy un pesado que ha estado llamando todas las mañanas".
Según el documento de la Dirección General del Menor que acompaña, "no se aprecia desprotección" de la niña, pero se citan exclusivamente las consultas realizadas al colegio y al centro de salud, y se anuncia "otra visita". Los servicios sociales hacen constar a la Dirección del Menor que "todavía no hay un informe" y que "lo están esperando". Lo que le lleva a ironizar sobre que "el correo del zar cruzaba toda Siberia en menos tiempo", así como a poner de relieve la diferencia de trato a una denuncia sobre un menor a la rápida reacción que produce la de una mujer.
Clemente Alonsoconfía, sin embargo, en que por la vía judicial demostrará todo cuanto dice. Para ello pedirá un informe pericial de la niña y de la madre biológica. El siguiente paso, y si se comprueba su paternidad, será pedir la guarda y custodia y el régimen de visitas para la madre, porque quiere evitar a la niña un futuro de "delincuente, toxicómana o asaltapisos".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD