JORNADA, S/C de Tenerife
El derby comenzó a perder pronto la cordialidad que los protagonistas principales de uno y otro bando habían mostrado a lo largo de toda la semana con sus declaraciones. El capítulo negro del derby, ya dentro del estadio, comenzó antes del pitido inicial, continuó simultáneamente al partido y concluyó con el lanzamiento de piedras a la guagua de la UD Las Palmas. Son minoría, pero... tanto una como otra afición trataron de empañar el "buen rollo".
Ubicados en la grada de San Sebastián más próxima a Herradura, los cerca de mil aficionados de la UD Las Palmas que presenciaron en vivo el derby comenzaron pronto a desplegar sus medios. Cinco bengalas acabaron en el terreno de juego antes del inicio del partido.
Ya con el choque en desarrollo las bengalas de colores dieron paso a las tracas, que cayeron cerca del área de Bernardo. La Cruz Roja se acercó a la zona, acordonada por la Policía Nacional. La segunda traca tuvo respuesta en la Grada Popular, que sacó también varias bengalas.
En este punto, el árbitro Ontanaya López se planteó la suspensión del encuentro, pidiendo al delegado de campo que anunciara por megafonía que cesara el lanzamiento. El colegiado, en todo momento, supo de dónde procedían los artefactos pirotécnicos, como hizo constar en el acta.
En el descanso, las aficiones más próximas comenzaron a lanzarse todo tipo de objetos. Incluso algún asiento voló desde la zona amarilla a donde estaba la hinchada blanquiazul. La Policía Nacional se vio obligada a intervenir en la zona acordonada en la que se encontraban los aficionados de la UD Las Palmas, llevándose a un hincha que no vio el resto de partido.
La segunda mitad transcurrió sin mayores complicaciones.
Ya a la conclusión, la hinchada amarilla esperó a la evacuación del campo para salir, siendo esperada por la afición local, que procedió al lanzamiento de objetos.
La guagua que trasladaba a la expedición de la UD Las Palmas también era objetivo de los desaprensivos. Pese a ser escoltada y salir de la calle del estadio sin problemas, fue alcanzada en la calle Tomé Cano por una piedra que rompió una ventana lateral.
En la sala de prensa, Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas, pidió perdón por la conducta de parte de su afición: "Sabíamos que estas cosas podrían suceder y que había que ir con cuidado. Hay gente que no es merecedora de ser aficionada a la UD, y algunos no han estado hoy a la altura. Espero que entiendan y que nos perdonen porque se nos ha colado un energúmeno".
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