EL CULEBRÓN de la peor gala de la historia del Carnaval de Santa Cruz no ha terminado. Rafael Amargo, que cobró un millón de euros por el espectáculo, continúa acudiendo a todos los platós de televisión que puede para desprestigiar a Santa Cruz.
Según él, la Gala no nos gustó porque los chicharreros somos unos aburridos, unos ignorantes y unos animales que le queríamos matar, esperándolo a la salida para pegarle. Y mientras Amargo insulta y desprestigia a Santa Cruz y a nuestro Carnaval, ni el alcalde, Miguel Zerolo, que es el máximo responsable de su contratación, ni el concejal de Fiestas, Hilario Rodríguez, que es quien tenía que supervisar el evento, dicen nada.
El CCN no sólo ha dicho que el espectáculo fue un desastre y que nos costó un millón de euros, sino que ha pasado a la acción, querellándose contra Amargo para que deje de insultar a los chicharreros y reclamándole como indemnización que devuelva el dinero.
Pero hay que analizar qué ha pasado desde que se contrató al director de la gala. El anterior concejal de Fiestas, Bruno Piqué, que fue quien propuso a Amargo porque quería algo distinto, presentó su dimisión cuando se le contrató. El nuevo concejal, Hilario Rodríguez, se apresuró a quitarse de en medio cuando empezaron las primeras quejas de los grupos por los "casting" a que sometieron a los grupos para desechar la participación en el evento de los gordos-as, calvos-as, bajos-as, y un largo etcétera de disparates discriminatorios y humillantes para nuestra gente, que lo único que quería era divertirse.
Según Hilario, Amargo ya estaba contratado cuando él llegó. Cierto, pero también es verdad que, al asumir la responsabilidad de la Concejalía de Fiestas, pasó a ser el responsable de la organización de los carnavales, que es la principal celebración de Santa Cruz, incluida la Gala de Elección de la Reina.
Y, ¿qué quieren que les diga? Se veía venir el desastre. Amargo no es un hombre del Carnaval, por lo que el concejal debía haber tomado cartas en el asunto cuando vio que pretendía discriminar a nuestra gente por su físico y hacer una gala sin los grupos carnavaleros. Esa sí es su responsabilidad, por lo que el CCN ha pedido al alcalde su cese.
Además, "la pregunta del millón", y nunca mejor empleada la expresión, es si Bruno lo propuso pero no lo contrató, e Hilario se lo encontró contratado, ¿quién lo contrató?
Hace unos días, en un programa de televisión, un periodista que vino de jurado, Miguel Temprano, afirmó que fue la secretaria del alcalde. Este dato, de ser cierto, haría recaer la responsabilidad de la contratación de Amargo directamente en Miguel Zerolo, ya que su secretaria actúa siempre bajo sus instrucciones.
Y es que hay varias cosas del contrato que hay que explicar y no se han dicho por la Alcaldía ni por la Concejalía de Fiestas ni por nadie. Por ejemplo, ¿se comprometió, como dijo, por escrito, Amargo a traer a Jennifer López para actuar y a Isabel Presley como jurado? O mintió al pueblo de Santa Cruz. Y si mintió, ¿por qué no lo corrigió inmediatamente el concejal de Fiestas?
Si lo firmó, el ayuntamiento tiene que denunciar el incumplimiento del contrato y exigirle la devolución de lo cobrado, del millón de euros, porque no es lo mismo Jennifer López que Bibiana Fernández, ni Isabel Presley que la madre del hijo secreto de Alejandro Sanz.
Creo que la única solución para quedarnos todos tranquilos es que se publique el contrato y así sabremos a qué se comprometió realmente Amargo, y si los que redactaron el documento lo ataron bien o no, por ejemplo, con una cláusula de rescisión si no venían los artistas prometidos. Su secretario, con el que al parecer también terminó mal, desveló en el programa "Dolce Vita", de Tele 5, que Amargo engañó al ayuntamiento, que nunca tuvo confirmados a los artistas prometidos y que no hizo ni un solo ensayo general de la Gala.
El pueblo de Santa Cruz sí sabe divertirse, sí entiende de carnavales y también de espectáculos. La Gala de Amargo fue la peor de la historia, y lo que tenía que haber hecho el artista era disculparse y reconocer con humildad que se equivocó, que no se lo tomó en serio, que improvisó, y que, en definitiva, le salió mal.
Ah, y devolver las perritas.
*Candidato del CCN a la
Alcaldía de Santa Cruz
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