DAVID FUENTEFRÍA, S/C Tfe.
La experiencia del cine dentro del cine encontró en la pasada edición del Festivalito una curiosa vuelta de tuerca. La película "Entre islas", del argentino Miguel Ángel Cárcano, proponía una mezcla de ficción y documental no sólo centrada en personajes relacionados con el séptimo arte (dos directores y antiguos amantes), sino en el propio entorno de este certamen palmero. Ahora, el largometraje de este cineasta acaba de ser seleccionado para la sección Zona Zine del Festival Internacional de Málaga.
Fiel al espíritu de "cine chico" que propugna el Festivalito, el rodaje del film se planteó como un ejercicio "radical" de mínimos de producción, explicó el director, "porque lo hicimos sólo con una cámara de vídeo, sin trípodes ni micrófonos". Un paso más en la "democratización de medios" que ha supuesto la irrupción del cine digital, pero que en su opinión "no hace peligrar" el espacio de los creadores formados en escuelas de cine, "ya que hay muchas personas que no saben qué contar, e incluso muchos realizadores talentosos cuyas películas, de pronto, no te dicen nada".
"No estoy en contra de ningún sistema de rodaje", declara Cárcano, para quien "lo importante es que todos los formatos convivan y se pueda elegir". "No creo que la situación corra peligro de diluirse; al contrario, hay gente muy dotada que nunca llega a rodar porque no tiene medios, con lo que la cámara de vídeo contribuirá a crear un ambiente más sano".
Sobre el rodaje de "Entre islas", el autor dijo que los actores protagonistas, Elena Corredera y Sergio Villanueva, contribuyeron a realizar una descripción detallada de su vida y obra ficticia, "configurando un background propio para que después pudieran trabajar". "Luego escribimos otro guión de unas 20 páginas basado en las experiencias anteriores en el Festivalito, sin incluir los diálogos, que, al final, fueron casi totalmente improvisados", explicó.
Planificación
La cuestión de la improvisación "puede resultar intersante pero a la vez peligrosa", reconoció el director. "Las cosas salen bien cuando hay buenos actores, tienes claro qué quieres contar y cómo debe funcionar cada secuencia. Al final funcionó, pero sufrimos un doble riesgo no sólo por la improvisación actoral, sino porque nosotros también teníamos que hacerlo en buena medida", indica.
El trabajo con esta película fue parecido al realizado para la anterior, "Interior noche", en la que también participaron los mismos actores. Con cuatro largometrajes a sus espaldas, Cárcano recuerda el primero como "un rodaje normal de veinte días que se ajustaba a un guión bastante hermético"; una experiencia que considera edificante "pero no el único modo de trabajar". Si el proceso democratizador del cine digital acerca posibilidades, a su entender, es porque, "hasta hace relativamente poco, este arte ecléctico era uno de los más caros de completar porque implica un gran trabajo colectivo". De hecho, arguyó, "creo, siempre entre comillas y con mucho respeto, que hasta el teatro es más fácil de concretar que el cine". Con todo, "a partir de la posibilidad de contar historias con una cámara de vídeo se ha reducido el número de participantes en un rodaje", mientras que quizá "han aumentado las posibilidades de contar relatos intimistas, no por el formato en sí sino por su metodología. También es cierto que así no se puede hacer Star Wars", ironizó.
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