Tenerife Norte
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JOSÉ MELCHOR HERNÁNDEZ CASTILLA*

La calidad educativa en el Norte de Tenerife

8/mar/07 02:40
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EN CANARIAS EXISTEN 1.047 centros no universitarios, 883 públicos y 164 privados (datos 2004/2005 del Instituto Canario de Estadística), en los cuales se imparten 3 cursos de educación infantil (3-5 años), 6 cursos de educación primaria (6-11 años), 4 cursos de educación secundaría obligatoria (12-15 años), 2 cursos de bachillerato, distintos cursos de formación profesional (grado medio y superior) y los programas de garantía social (P.G.S.) de iniciación profesional, para aquellas personas que, sin haber obtenido la educación secundaria obligatoria, quieren aprender un oficio. El total de alumnos en las aulas formativas se estima en 151.680, sólo para la provincia de Santa Cruz de Tenerife, con 27.291 alumnos en Infantil (1.787 extranjeros), 55.508 en Primaria (4.681 extranjeros), 41.451 en Educación Secundaria Obligatoria (3.167 extranjeros), 12.757 en Bachillerato ordinario (625 extranjeros), 10.301 en Formación Profesional Ordinaria (312 extranjeros) y 1.003 en Programas de Garantía Social (39 extranjeros). El profesorado para infantil, primaria, secundaria, bachillerato, formación profesional y educación especial ronda los 12.381 docentes. Los alumnos extranjeros han triplicado su número en 5 años en la provincia de Santa Cruz de Tenerife en educación reglada no universitaria y alcanzan la cifra de 12.313 en el curso escolar 2005/2006, con una incidencia mayor de venezolanos, argentinos, británicos y colombianos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, compuesta por 30 Estados (entre los que se incluye España), y cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales, en su Informe de la Educación de España 2006, destaca que la inversión en educación en relación al PIB fue en el año 2003 del 4,30%, muy por debajo de la media de la OCDE, 5,50%. Resalta, también, que alrededor del 30% del alumnado español no concluye la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), mientras la tasa de la OCDE se sitúa en torno al 12%. Además de la OCDE, la UNESCO y la Unión Europea ponen de manifiesto que la educación en España padece de deficiencias estructurales básicas, plasmándose en tres factores negativos: el déficit en inversión en educación, el fracaso escolar y la calidad de la enseñanza. Según el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE), datos 2004, en la enseñanza media un 32% de los alumnos repite curso, un 35% no terminan con éxito 2º de la ESO, el 48% no supera el bachiller y en la universidad el abandono de los estudios ronda el 50%. Las asignaturas de matemáticas, lengua e inglés son las registran un mayor nivel de dificultad. Por otra parte, el índice de fracaso escolar más alto de España ocurre en Canarias: un 35,8% no finaliza la Educación Secundaria Obligatoria.

Las dificultades para superar con éxito el sistema educativo vigente no sólo implica factores individuales, sino también educativos, sociales y culturales. El desarrollo de una buena autoestima personal, la confianza en los adultos que le rodean, el sentimiento de competencia y el reconocimiento de otros responden a un bienestar emocional, fundamental en el desarrollo emocional, social y académico del alumno. El bienestar emocional de los profesores está afectado por ellos mismos y por el trato ejercido por las administraciones educativas. El esfuerzo es otro elemento que debe ser inculcado por padres y profesores a los alumnos, su aprendizaje por imitación a temprana edad puede resultar relativamente sencillo. La dejadez de los padres y su impotencia son el caldo ideal de cultivo para el abandono de los estudios. La falta de destrezas básicas, como la comprensión lectora y la resolución básica, al inicio de la secundaria, junto a la inexistencia de valores sociales que motiven a los alumnos a aprender son las piedras angulares donde descansan los resultados educativos, sin olvidar la actitud de los profesores ante esta realidad. La apertura de centros públicos por las tardes para que los alumnos utilicen la biblioteca y puedan hacer la tarea con el asesoramiento de algún profesional, la inclusión de una hora de lectura diaria en las escuelas, una hora diaria complementaria de refuerzo en grupos pequeños para los alumnos que se retrasan, la participación de los alumnos en los objetivos escolares con los profesores y el centro, y la distribución equitativa de alumnos con riesgo de fracaso entre todos los centros sostenidos con fondos públicos de la misma zona, entre otras, pueden ser medidas eficaces para la disminución de este mal educativo.

Una cuestión curiosa a abordar son las diferencias entre chicos y chicas. Las chicas consiguen superar la ESO en un 85% y los chicos en un 65%. El chico tipo se halla un año y medio por detrás de la chica tipo en lo que se refiere a leer y escribir, está menos comprometido en el colegio, su comportamiento es peor y es más improbable que acabe realizando estudios universitarios. El desarrollo del varón discurre más lentamente, pero nuestro sistema escolar no se corresponde con esta situación, lo que provoca que muchos de estos chicos queden retrasados respecto a las chicas, sufran frustración, desánimo, pierdan la motivación y se les obligue a repetir curso en mucha mayor medida que sus compañeras. El reconocimiento de esta obstinada evidencia biológica por parte de los legisladores ayudará a evitar la desigualdad de oportunidades que impera actualmente en nuestro sistema educativo, sobre todo en zonas socialmente desfavorecidas. Así, lo que suele estar en juego en decisiones de la política educativa no es tanto el aprendizaje de los buenos alumnos ni el funcionamiento de los centros, sino la respuesta educativa que se ofrece a los alumnos con dificultades.

El Ránking de Excelencia Educativa de la Organización Profesionales por la Ética sobre la enseñanza no universitaria coloca a Canarias entre las Comunidades Autónomas con peor calidad educativa de España, y le da una puntuación de 2,44 sobre 10. Así, en el curso 2004-2005, sólo el 58,4% de los alumnos de 15 años estaban matriculados en cuarto de la ESO. La Conserjería de Educación del Gobierno de Canarias afirma que el retraso escolar es su talón de Aquiles. La propia consejería valora positivamente su prestación de servicios, el alto gasto por alumno y las tasas de escolarización y se felicita por el porcentaje de escolarización (por encima de la media nacional) entre los jóvenes entre 16-18 años; mientras otras organizaciones solicitan urgentemente un diagnóstico sobre la realidad educativa canaria, ya que la tasa de graduación de la ESO en Canarias es de las más bajas del país y presenta un elevado número de abandonos educativos tempranos y retraso escolar, con un gasto público por debajo de la media de la Unión Europea.

El Norte de Tenerife, en relación a la zona Metropolitana y a la zona Sur, se encuentra a la cabeza en el número de centros (en relación a la población) en Tenerife, de Infantil, Primaria, Formación Profesional y Programas de Garantía Social, y prácticamente igualado con la zona metropolitana en centros de Bachillerato. Se podría decir que el Norte posee la mayor oferta de centros de Infantil (93) y Primaria (87) de la isla. En relación a los centros de infantil, la OCDE destaca el nivel de participación en educación preescolar en España como una de las más altas, debido a que todos los niños acceden a esta etapa. Algunos aspectos del Norte tinerfeño, como la relativa pequeñez de los municipios, el mutuo conocimiento de los vecinos, la buena estructuración social, las ayudas de los abuelos en la crianza de los hijos, la antigüedad del modelo turístico (desde los años 60 principalmente) y una aparente igualdad económica, entre otros, nos permiten ser optimistas con respecto a los aspectos culturales y sociales condicionantes de la educación socio-emocional del alumnado.

En resumen, quizás, con algo de participación de los padres y buen trato a los profesores por parte de los primeros, con implicación de los profesores, con un mejor cuidado a los profesores y uso de mejores indicadores de la calidad educativa por parte de la consejería, con la enseñanza del esfuerzo al alumno y de valores de respeto hacia el otro podamos conseguir entre todos una educación mejor. Al contrario que en otros ámbitos de la vida, la educación necesita de todos, no sobra nadie.

*Secretario de la Asociación

Wolfgang Köhler

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