Washington, EFE Los legisladores demócratas anunciaron hoy que impulsarán un proyecto de ley que establece un calendario para la retirada de las tropas estadounidenses de Irak que, de aprobarse, se llevaría a cabo en el último trimestre de 2008, como muy tarde.
En una conferencia de prensa, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, manifestó hoy su esperanza en que la medida se apruebe la próxima semana en el seno del Comité de Apropiaciones del Senado estadounidense.
Sin embargo, un grupo de demócratas del Congreso, liderados por Harry Reid, desea que la retirada se realice antes de finales de este año y anunció que se opondrán a la medida propuesta por sus correligionarios y que lucharán por sacar adelante una ley propia.
En caso de ahondarse la brecha en el seno de los demócratas, la medida liderada por Pelosi se vería frenada en seco, aunque antes de llegar a ese punto ambas facciones intensificarán las conversaciones para llegar a un acuerdo.
Pelosi indicó que la retirada podría iniciarse antes de lo establecido por el denominado "Plan Demócrata", si el gobierno iraquí presidido por Nuri Al Maliki cumple con su objetivo de garantizar la seguridad en Irak.
Además la medida establece que si el presidente norteamericano, George W. Bush, certifica que los iraquíes consiguen llevar a cabo las exigencias de progreso establecidas por EEUU, la retirada podría adelantarse al 1 de marzo de 2008 y completarse para septiembre.
La propuesta de los demócratas también exige al Pentágono que cumpla con las normas de equipar a las tropas adecuadamente y haga realidad los períodos obligatorios de descanso entre estancias en Irak, que están establecidos en un año.
Esta es la primera vez que los demócratas presentan un calendario para la retirada de las tropas estadounidenses en Irak desde que en enero se hicieron con el control de la mayoría en el Congreso.
Por su parte, el legislador estadounidense David Obey, explicó hoy que el denominado "Plan Demócrata" presentará un fin "ordenado y responsable" de la participación de Estados Unidos en la "guerra civil" de Irak.
Este desafío lanzado desde las filas demócratas hacia Bush no ha suscitado por ahora ninguna reacción en la Casa Blanca, aunque el presidente estadounidense ya se ha negado reiteradamente a aceptar el regreso de los soldados a casa, pues, en su opinión, supondría una entrega de la victoria al enemigo.
Sin embargo, las filas republicanas ya han criticado la medida y, en este sentido, el líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, John Boehner, subrayó que la propuesta demócrata supone "telegrafiar a nuestros enemigos un calendario".
El comandante de las tropas estadounidenses en Irak, general David Petraeus, "debería ser el encargado de adoptar las decisiones sobre lo que pasa en Irak y no Nancy Pelosi o John Murtha", indicó Boehner.
Murtha ha sido uno de los demócratas más activos para establecer una ley que obligue al regreso de los soldados estadounidenses.
Pese al plan presentado públicamente hoy, el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, informó ayer de que Petraeus ha solicitado 2.200 soldados adicionales para ayudar ante el aumento de detenidos en Bagdad.
Los 2.200 soldados se sumarán a las 21.500 tropas que Bush, enviará a Bagdad y que se sumarían al total de 140.000 efectivos desplazados al país árabe.
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