COLPISA, Madrid
José Luis Rodríguez Zapatero denunció ayer que la ofensiva del PP por la prisión atenuada para Iñaki de Juana no responde a la medida penitenciaria en sí, sino que es un intento de tapar "los errores" y "las mentiras" que propaló para justificar la guerra de Irak y para que calara la idea de que detrás del 11-M había "una conspiración". El presidente del Gobierno sostuvo que los populares emplean esta estrategia porque no han digerido la derrota electoral y han situado en "el eje" de su oposición la política antiterrorista.
Avisó y cumplió. Zapatero aireó la política penitenciaria de José María Aznar. Lo hizo en el Senado durante una turbulenta sesión de control al Gobierno y en respuesta al portavoz popular Pío García-Escudero. Pero ese apartado apenas fue la espuma de su discurso, el fondo estuvo dedicado a explicar las razones por las que el PP vierte "un aluvión de irresponsable demagogia" por la prisión atenuada y que, a su juicio, buscan enmascarar los motivos por los que perdió el Gobierno en 2004: las "mentiras" sobre la guerra de Irak y las armas de destrucción masiva, y los "errores" tras el 11-M al acuñar la teoría de "la conspiración" y sugerir que había "algo raro" tras los atentados.
Éstas son para Zapatero las verdaderas razones del PP para oponerse a la medida penitenciaria y no la concesión de beneficios penitenciarios. Si el problema fuera ése, recordó que el "único" Gobierno que se los dio a De Juana fue el de Aznar, con el traslado a una prisión de la Península y dos redenciones de pena de 350 días por "el esfuerzo literario" de escribir un libro que es "un panfleto".
El Ejecutivo del PP, prosiguió, fue también "generoso" con otros reclusos de ETA. A saber: 306 excarcelaciones, 21 libertades provisionales por razones de salud y acercamiento de 43 presos a Eus-kadi.
Zapatero individualizó en el caso de Iñaki Bilbao, que salió libre cuando Rajoy era vicepresidente, Mayor Oreja titular de Interior y Acebes ministro de Justicia; después, en marzo de 2002, asesinó al concejal socialista Juan Priede. "¿Se imagina que nosotros hubiéramos tenido un comportamiento parecido al que están teniendo ustedes?". "Ni se nos pasó por la cabeza" porque es de demócratas "actuar de buena fe", pero dudó de que "otros puedan decir lo mismo", se respondió.
Negó que ésta sea "la primera vez" que un gobierno cede ante "un chantaje" terrorista, uno de los argumentos vertebrales del PP, pero sí es "la primera vez" que un partido democrático "se atreve a decir que un gobierno ha cedido al chantaje de ETA". Esta reacción excepcional, aseveró, responde a que también es "la primera vez que el principal partido de la oposición centra su estrategia en la política antiterrorista".
Rodríguez Zapatero sacó a relucir además una panoplia de argumentos jurídicos para defender que la prisión atenuada es una medida "legal" con el valor añadido de estar refrendada por un juez de la Audiencia Nacional. Una explicación que sirvió a García-Escudero para sentar la base de su posterior intervención: es una solución legal, pero no obligatoria. El Gobierno la tomó, afirmó el senador del PP, para que De Juana tenga "un pie en la calle" por una decisión "política, arbitraria y que no era inevitable". En definitiva, remató, "un fraude de ley".
"Una dieta blanda"
El portavoz opositor se mostró seguro de que el preso de ETA engañó al Gobierno porque su huelga de hambre sólo fue "una dieta blanda", no sufría enfermedad terminal como demuestra "el vodevil de cama y ducha del último fin de semana", en referencia a las informaciones de que mantenía relaciones con su compañera sentimental en ambos lugares. Gar- cía-Escudero diagnosticó que De Juana "en ningún caso iba a morir" por la sencilla razón de que es "un cobarde", y esos personajes "nunca llegan al final".
La razón para cambiar el régimen penitenciario del preso de ETA, afirmó, es que el presidente del Gobierno es "capaz de dar a ETA todo lo que le pide con tal de que no mate más", y exigió tras el atentado de Barajas "la puesta en libertad" del recluso. El resultado es, a juicio del senador popular, que Zapatero se ha transformado en un ser "patético" que ha convertido la política antiterrorista "en una farsa siniestra, en un truque repugnante", fruto de que es reo de su pánico a ETA y del miedo a una sociedad que se ha dado cuenta de que carece de "sentido de Estado".
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