EFE, Madrid
España y el Reino Unido pueden tener actitudes diferentes hacia la inmigración, pero las economías de los dos países han prosperado con la llegada de trabajadores extranjeros, según un estudio publicado ayer en el diario "Financial Times".
El análisis, hecho por la firma Harris para ese periódico, señala que España ha visto una importante inmigración, que en 2004 alcanzó las 645.000 personas, mientras que el crecimiento promedio de su economía ha sido de un 3,7 por ciento al año entre 1998 y 2007.
En el Reino Unido, la inmigración registró un fuerte aumento hasta las 150.000 personas en 1998 y creció después de 2004 cuando el país permitió a los ciudadanos de los nuevos países de la Unión Europea (UE) la posibilidad de trabajar sin restricciones.
Según el diario, la expansión media anual de la economía británica entre 1998 y 2007 se sitúa en un 2,7 por ciento, comparada con un 2 por ciento en el conjunto de la eurozona.
Si bien los resultados económicos se deben a muchas causas y no se les puede atribuir sólo a la inmigración, hay pocos desacuerdos entre los economistas de que un mayor ingreso de trabajadores impulsa la economía en general, resalta en su edición de ayer el "Financial Times".
La capacidad de España de recibir inmigración sin caer en tensiones sociales se debe a una combinación de factores económicos, demográficos y temperamento nacional, según los expertos citados por el periódico británico, uno de los más prestigiosos de Europa.
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