EFE, Río de Janeiro
El ex presidente brasileño José Sarney opina que el "populismo militar" de Hugo Chávez ha llevado a Venezuela a una carrera armamentista que desequilibra Latinoamérica, según una entrevista que publicaba ayer el diario brasileño O Globo.
"Venezuela se arma como potencia militar con el dinero del petróleo. Está comprando armas que no son una amenaza para Estados Unidos, sino que representan un desequilibro de fuerzas dentro del continente", dijo el senador Sarney, quien ocupó la presidencia de Brasil entre 1985 y 1990, en pleno proceso de reapertura democrática del país americano.
"No podemos dejar que Venezuela se convierta en una potencia militar. Deberíamos actuar mediante la disuasión para evitar el desequilibrio militar en el continente", afirmaba ayer el político, líder del derechista Partido del Frente Liberal.
En opinión de José Sarney, la carrera armamentista que está desarrollando Venezuela obligará a Brasil a entrar por el mismo sendero, lo que calificó como "algo muy malo".
Elogios a Lula
En contraposición, Sarney elogió al presidente socialista brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a pesar de ser su rival político, a la vez que cuestionaba una propuesta de modificar la Constitución para permitir la posibilidad de que un gobernante pueda ser reelegido para un tercer mandato de forma consecutiva.
"La democracia aquí vino para quedarse y creo que no hay espacio para hablar de una cosa de ésas", afirmó.
En la entrevista que reproduce el diario O Globo, y al ser consultado sobre supuestas analogías entre Lula y Chávez, el senador brasileño replicó que "Brasil no tiene paralelo con nadie".
Con respecto a las relaciones que mantiene Brasil con países como Bolivia y Venezuela, el político brasileño consideró que su país debe huir "de las tentaciones de hegemonía" dentro del continente.
"Venezuela es un caso aparte porque es un populismo militar. Es una vuelta a los años 50", sostuvo, mientras que al referirse a Lula, por el contrario, lo calificó como "un hombre sensato".
"Nosotros no tenemos populismo, lo que nosotros tenemos es un liderazgo fuerte y popular que no es populista", manifestó.
En su análisis de la situación, José Sarney señaló que Brasil "tuvo la suerte" de que asumiera la presidencia un sindicalista, "un obrero cuya mentalidad no era ideológica, sino de resultados", lo que ha dejado al país "inmune al problema del populismo", declaró el senador de derechas.
Sarney, de 77 años de edad, lleva 20 ocupando el cargo de senador y ahora centra sus esfuerzos políticos en una propuesta, que ha elevado al Congreso, planteando una reforma para establecer en este país un sistema parlamentario con presidente y primer ministro.
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