PEDRO PABLO PEÑA, Tenerife
Benito Codina regresa a la actualidad política tinerfeña desde las filas del Centro Canario Nacionalista y defendiendo ideas muy particulares sobre lo que debe ser la gestión de la máxima corporación insular, un organismo al que tacha de "intervencionista".
-¿Cuáles son las opciones del CCN para las próximas elecciones para presidir el Cabildo?
-Opciones, todas. A priori no se pueden poner limitaciones. Son los ciudadanos los que te las ponen. De lo que sí estoy convencido es de que en estas elecciones no van a existir mayorías absolutas y eso es bueno, aunque me afecte a mí. La presencia de grupos que no configuran una mayoría por sí solos, hace que se tenga que dialogar, que se busque el consenso, que no se actúe por decreto, pero no ya sólo en la corporación insular, sino en cualquier institución. ¿Qué obtendremos nosotros el 28 de mayo, el día después? Estoy convencido de que tendremos buenos resultados. Además de eso, es fácil decirlo porque en la actualidad no tenemos representación, cualquier cosa que saques es bueno. Hay otros partidos que tienen el listón más alto y que están en la obligación de obtener un determinado resultado
-Pero siendo claros, el CCN no tendrá una mayoría ni será el más votado. Lo que sí puede ser es un partido bisagra para gobernar.
-Pero hay una cuestión que vuelvo a destacar. Para nosotros no es imprescindible gobernar. No hay obsesión por ser bisagra de nadie, pero es imprescindible estar en las instituciones.
El proyecto
-¿Qué ofrece al electorado para presidir el Cabildo?
-Planteamos nuestra iniciativa política desde tres ejes. El primero es el que hace referencia al Gobierno de la Isla. El Cabildo debe estar para ser un ente coordinador entre los 31 municipios. Tiene que estar para promover la iniciativa privada, para lo que no puede estar es para actuar de forma omnipotente en todos los municipios transgrediendo las competencias municipales, la tercera descentralización que todavía el Cabildo no ha realizado. En segundo lugar, la corporación tiene que incentivar la iniciativa privada. No puede competir contra ella, porque al día de hoy el Cabildo está metido en todo. Está metido en la industria del papel, el juego, la medicina, las actividades agroalimentarias y urbanísticas, en la venta de la energía eólica y fotovoltáica... Ése no es el papel del Cabildo. Es como si mañana monta un periódico, que puede hacerlo. Y le da igual tener déficit porque al final lo pagan las cuentas públicas. También el Cabildo debe ser un ente de compromiso. Cuando se compromete a algo tiene que llevarlo a cabo y prestar una audiencia de cuentas cada año. Lo que no puede ser es que las grandes infraestructuras de Tenerife desde los años 90 sigan colgadas, sin ser el recinto ferial y el Auditorio. No se ha hecho ni el Anillo Insular, ni la Vía Cornisa, ni la Vía Exterior, ni el puerto de Granadilla. En tercer lugar, están las prioridades. Estoy de acuerdo en que se diga que el emblema de Tenerife es el Auditorio y el nuevo reto de la movilidad de Tenerife es el tranvía. Me parece muy bien, pero creo que hay prioridades y éstas no lo son. Una ya está hecha y la otra lo estará. ¿Si uno habla de movilidad no hay otras medidas más económicas que un tranvía? El PIOT hablaba de carriles bus y sólo tenemos 3 kilómetros con precio de 2,7 millones de euros. Con el dinero del tranvía se podría haber hecho 112 kilómetros de carriles-bus. Tampoco se ha explotado al máximo las guaguas. También uno de los problemas es la movilidad desde el Norte y el Sur. Aparte del Anillo Insular, es imprescindible un tren que nos una.
Los planes a desarrollar
-¿Y cuáles son?
-Pues los planes "Una isla cerca de todos", que aborda los planes de movilidad; "Una isla emprendedora", donde planteamos la diversificación económica; "Una isla segura", pero la seguridad no pasa por tener más policías, sino por esos elementos, una justicia que corra acorde a ella, y los servicios sociales, en los que no deben existir situaciones de marginalidad y exclusión social, que es el germen de la delincuencia; "Una isla sostenible", en la que el respeto a nuestro medio ambiente tiene que estar en equilibrio con el crecimiento social y económico de la isla; y el último, "Una isla cultural y deportiva", en la que todo el mundo tiene derecho a la cultura y el deporte. La cultura no tiene que estar centralizada y el deporte tiene que llegar a todos.
-¿Y qué tal sus oponentes en la carrera a la presidencia del Cabildo?
- A los socialistas se les ha caído Julio Pérez. La verdad es que en el caso del resto de candidaturas no tengo interés. Me importan poco. Estoy convencido de que el CCN obtendrá unos resultados buenos en la medida que sepamos atraer al electorado. Las propuestas son completamente divergentes. Hay unos que llevan gobernando 15 años, con lo que la gente tiene que hacer un balance de gestión y, a partir de ahí, debe decidir si penalizarlos o no. Hay otros que deben plantear alternativas. La de los socialistas es una más intervencionista en la que se quiere estar en todo, algo contrario a lo que quiero yo. Hay otros, como el PP, que se mueven entre las dos aguas. Nosotros lo tenemos claro, primero libertad individual para crecer; segundo, la libre competencia, y tercero, los servicios sociales. Aquí hay un claro sesgo por mi profesión. Decimos, no hay progreso ni bienestar si todavía hay exclusión social y marginalidad.
Críticas a la gestión de CC
-¿Qué dice, entonces, de la gestión del Melchior? ¿Está en desacuerdo?
-Claro que sí. Está siendo un Cabildo intervencionista y no tiene sentido que tenga 16 empresas públicas y no sé cuantas fundaciones. Eso va contra la iniciativa privada. La corporación tiene una señal de TDT y, por ejemplo, este Grupo Editorial, tiene televisión. Chocan. Es un ejemplo más... Tampoco ha cumplido con sus compromisos. Hay que echar mano de la hemeroteca. Ahí está el Hospital de Norte, que es muy bonito pero que no va a tener médicos porque en el año 2000 no se pidieron plazas MIR. ¿Cuánto tiempo llevamos hablando del Anillo Insular? Ahora se comenzará con el tramo más fácil después de 10 años. No se cumplen los compromisos. Aquí hay que reconocer errores y dejar paso a otros y dar prioridades, algo que no se hace.
-¿Piensa que su partido se ha convertido en la papelera de reciclaje de la política insular?
-No. A la vida pública puede acceder cualquiera y a ella puede acceder gente que ya haya tenido experiencia política previa o no. En el CCN confluyen las dos cosas. Sería lo mismo que decir que se tiene una predisposición genética a votar o militar toda una vida en un partido político. La libertad individual prevalece. En un momento determinado, una persona puede considerar que ha acabado una etapa de su vida y pasar a otra. De todas maneras, puedes cambiar de casa, pero no de ideas, creencias y valores y eso en nuestro partido no ocurre. Me pongo como ejemplo. Cualquiera que lea las cosas que yo decía cuando estaba en el PP, podrá comprobar que no hay ninguna disonancia, y si la hay, échemelo en cara. Puedo evolucionar en un momento determinado, pero no más que eso porque no sería yo mismo. En un momento dado no me entendía con mis compañeros ni ellos conmigo, por lo que busqué otro sitio para hablar y defender los intereses de los tinerfeños, y eso es lícito.
-Parece que cree lo que dice.
-Estoy absolutamente convencido, de verdad. Si no creyera en las cosas no las defendería.
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