EL COMITÉ DE EMPRESA de Televisión Española en Canarias va a pedir explicaciones a la directora regional, a la que acusa de haber manipulado la elaboración de un reportaje resumen sobre la Gala de la Reina del Carnaval de Santa Cruz que se emitió el sábado pasado. Dice el comité, por boca de Jesús Trancho, miembro de UGT, que Clara Rivero ordenó que el trabajo, una vez hecho libremente por un profesional de la Casa y enviado a Madrid para su emisión nacional, se retocara para incluir los abucheos del público tanto al director del espectáculo, Rafael Amargo, y algunas de sus "estrellas" invitadas, como al alcalde de la ciudad, Miguel Zerolo. Creemos que lo que denuncian los trabajadores se ajusta a la realidad y que la persona que da la orden de alterar lo que está hecho siguiendo el criterio profesional de ofrecer a los televidentes lo más destacado de un espectáculo, ha manipulado y debe dimitir. Y ésta es una prueba más de que en Canarias todas las televisiones públicas, y algunas privadas, siguen el dictado de Las Palmas, siempre con la consigna de atacar y minimizar a Tenerife. Y lo más indignante es que estas cosas sigan ocurriendo ante nuestras propias narices con la connivencia de tantas autoridades políticas.
¿Por qué esta ciega servidumbre hacia Las Palmas? ¿Por qué ese afán de destrozar a Tenerife, de despojarla de todo lo que pueden: sedes de organismos públicos, centros empresariales, consulados, instituciones públicas...? La explicación es sencilla: porque las decisiones sobre esas entidades se toman en Madrid, donde gobiernan, indistintamente, el PP y el PSOE y, como sus "hombres fuertes" de Canarias están en la isla redonda, ¡hala!, a aprovechar y a rematar a Tenerife. Y esta situación no cambiará mientras esos partidos no tengan aquí sus cuadros más influyentes, propios de Tenerife, los que decidan de verdad sobre las cuestiones que afectan al Archipiélago. Hasta que llegue ese día seguiremos sufriendo las embestidas y el afán depredador de Las Palmas. Y encima pagando a los "verdugos" con nuestros impuestos. ¡Qué sarcasmo!
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Ya empiezan a verse por todos los soportes publicitarios posibles (prensa, radio, televisión, vallas, cabinas de la compañía Telefónica...) las caras de una serie de candidatos electorales que se postulan. Aunque todavía no los conocen mucho más allá del círculo de su partido, llegan prometiendo el oro y el moro, con total descaro, y por eso mismo son poco de fiar; más bien se trata de oportunistas y, como tales, lo más prudente será darles la espalda, no vayan a creer que en Tenerife la gente es boba y se cree todo lo que le cuentan. Aquí somos partidarios del más vale ruin conocido que bueno por conocer, y si el "ruin" ha hecho bastantes obras, mejor que mejor. Estos advenedizos son unos pillos que quieren trepar aprovechando el río revuelto de la política canaria. Pero, ante todo, son siervos de los intereses de Las Palmas y eso ya es suficiente para invalidarlos como candidatos dignos de la confianza de los tinerfeños.
¡No nos dejemos engañar otra vez! ¡Los políticos de Las Palmas y sus temerosos lacayos de aquí insisten, están al acecho!
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