EFE, Bilbao
Un grupo de encapuchados atacó la noche del sábado con artefactos incendiarios la Subdelegación del Gobierno en Vitoria. El atentado tuvo lugar las 23:30, cuando una docena de personas con los rostros cubiertos arrojaron una veintena de artefactos incendiarios de fabricación casera.
No se produjeron daños personales, sólo desperfectos materiales de escasa consideración, con roturas en marcos de ventanas, persianas y en la fachada del edificio, que quedó ennegrecida.
El delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, expresó su "más rotunda" condena y su "más enérgico rechazo" ante la violencia este nuevo "ataque terrorista". Luesma señaló que "no podemos permanecer ni un segundo callados cuando los enemigos de la libertad, los enemigos del País Vasco, los enemigos de nuestra convivencia y de nuestro desarrollo atacan vil y cobardemente" estaciones de tren, cajeros automáticos e incendian vehículos y atentan "contra nuestra convivencia y nuestra libertad".
Diálogo y política
"¿Qué proyecto puede defenderse con cócteles molotov, con destrucción, utilizando el chantaje, la violencia, la extorsión?", se preguntó el delegado, en un velado mensaje a la izquierda abertzale en el que dejó claro que "diálogo y política son radicalmente incompatibles con la violencia" y "ninguna" propuesta "puede ser defendida cuando quien la formula calla ante esta violencia injustificable".
En la misma línea, Ezker Batua apuntó que las apelaciones a la paz y al diálogo que "con tanta intensidad" hace Batasuna son "incompatibles con ignorar los actos de violencia callejera".
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