19/feb/07 07:20
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EL PRESTIGIOSO PASTELERO
francés Michel Willaume lamentó la pasada semana la poca importancia que todavía se le da en los restaurantes españoles a la repostería y advirtió de que "es una pena acabar una buena cena con un postre que no esté a la altura". Willaume, uno de los mejores en su especialidad en todo el planeta, impartió en Vitoria un curso de su especialidad en la Escuela de Hostelería. El maestro pastelero relató a Efe que los culpables de su camino profesional son "la tarta de manzana de mi madre, la mejor del mundo", y un gusto por el dulce que no ha perdido con los años. Defensor de los beneficios de la repostería, consideró un "mito" que se reniegue de los postres para huir de los kilos de más. "Lo que engorda es la forma de vida", aseguró, convencido de que, "si sabemos equilibrar, el dulce entra perfectamente en la dieta". Se puso como ejemplo para alardear de figura, tras toda una vida degustando creaciones propias y ajenas, al afirmar que "soy pastelero, como muchos dulces y no soy obeso". Willaume reivindicó el lugar del tercer plato en los restaurantes españoles, en los que, a su juicio, "los postres están todavía demasiado relegados". "Es una pena acabar una buena cena en un buen restaurante y ver que el postre no está a la altura", lamentó el obrador francés, quien, no obstante, opinó que esta visión está cambiando gracias a la aparición de "una nueva generación de cocineros de postres, que no pasteleros, que se dan cuenta de su importancia". Se mostró partidario y usuario de las nuevas técnicas aplicadas a la cocina, aunque reconoció el mérito de los postres "clásicos" que, no obstante, no se resiste a adaptar a "nuestra época". Además, defendió la fusión entre lo salado y lo dulce y confesó que "cada vez me oriento más hacia lo salado", con postres que combinan el chocolate hecho con aceite de oliva, con las aceitunas negras, la remolacha o las patatas. Michel Willaume es campeón del mundo de pastelería en 2001. Desde hace dos décadas se dedica a la formación, el desarrollo y la creación de pastelería a nivel internacional. Su pasión por el arte y su afán de perfeccionismo le han llevado a ser un experto en formación de calidad. Ofrece periódicamente cursos prácticos, demostraciones, consejos técnicos para empresas y cualquier otra prestación requerida.