MARISOL BARROSO, Tenerife
El ambiente enrarecido que ha rodeado la Gala más polémica de los últimos años se notó también detrás del escenario, donde la tensión se dejó sentir entre algunos de los diseñadores, con más de un cruce de miradas... Las aspirantes, por su parte, parecían estar en un mundo al que siempre habían querido pertenecer. Inmersas en sus voluminosas fantasías, que este año lo fueron un poco más, las jóvenes fueron durante unas horas fueron el centro de atención del público, que volvió a llenar el recinto ferial, respondiendo como hace cada año y no sólo por tratarse del espectáculo de Amargo.
Pasadas las ocho de la tarde comenzó a llegar el grueso de las participantes, algunas de ellas sin apenas probar bocado a causa de los nervios. Con semblante sereno, se sometían a los últimos retoques de maquillaje y se colocaban los complementos, bajo la atenta mirada de sus respectivos diseñadores. Ése era el caso de Elizabeth García, representante de EL DÍA, que no perdió la sonrisa pese a los más de 20 centímetros de plataformas que realzaban más su figura en negro y plata, uno de los diseños más alabados de la noche entre los propios diseñadores, como es el caso de Justo Gutiérrez. "Es el mejor traje de Leo Martínez en los últimos años. Se merece estar entre los mejores. Por lo demás, veo poca originalidad en general, salvo un par de cosas interesantes, declaraba, poco antes de saludar a Rafael Amargo..
Las chicas se apresuraban a colocarse dentro de sus fantasías poco antes de que el jurado diera una vuelta de reconocimiento por el "backstage", poco después de las 20:30, para irse familiarizando con todas ellas. El diseñador Francis Montesinos, con un singular traje de falda y chaqueta destacó entre el jurado, en el que también, muy elegante, se pudo ver a Adriana Reverón, Miss Tenerife, y a la madre del hijo de Alejandro Sanz, Valeria Rivera. Todos escucharon atentamente las explicaciones sobre las alegorías de los diseñadores. Era el momento de mayor nerviosismo, de las prisas, de los agobios y del sálvase quien pueda... era la hora de echar a la prensa, aunque eso sí, con muy buenos modos.
Juan Carlos Armas se mostraba radiante tras su triunfo en Las Palmas y el primer premio de disfraz con Los Rumberos. "Estoy contento con el trabajo hecho; lo que ocurra con el jurado ya es otra cosa", afirmaba entre prisas.
Otra de las más emocionadas era Ainara Cabello, la joven que repetía este año tras el chasco de 2006, cuando se le rompió la fantasía poco antes de salir a escena. Muy tranquila se tomaba un tentempié antes de meterse en su traje. Por su parte, Adriana Álvarez, la más alta de todas las aspirantes, bromeaba con su compañera Neólida, reina de 2006 con "El carro de la gloria", también de Armas, sobre cómo había vivido ella esos momentos previos detrás del escenario. Lo más duro estaba aún por comenzar...
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