COLPISA, Madrid
La Audiencia Nacional ha puesto especial empeño en que las víctimas del 11-M ocupen un lugar de privilegio en el juicio contra los 29 procesados por los atentados más salvajes que ha sufrido Europa. En una decisión sin precedentes, el tribunal ha estipulado que los afectados ocupen un 80% de los 250 asientos para público con que cuentan las instalaciones judiciales de la Casa de Campo de Madrid. Cincuenta de estas plazas están en la propia sala de vistas, y las 150 restantes se encuentran en una habitación que ha sido especialmente habilitada para las víctimas.
La entrada al edificio está muy restringida por razones de seguridad, con lo que nadie podrá acceder al recinto sin presentar una acreditación expedida por la Policía Nacional. Una vez dentro, las víctimas que puedan ver el juicio en vivo subirán a la primera planta, mientras que el resto se quedarán en su sala especial, que cuenta con pantallas de plasma para seguir los acontecimientos en directo. El Ministerio del Interior ha preparado un servicio de acompañamiento a los afectados, que además estarán asistidos por diez psicólogos y dos médicos.
Los magistrados han repartido las tarjetas de entrada entre las distintas organizaciones de afectados en función de su representatividad. Así, la asociación que preside Pilar Manjón contará con 15 plazas en la sala de vistas y 47 en la de víctimas. Menos tendrán la Asociación de Víctimas del Terrorismo (12 y 37) y la minoritaria Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M (6 y 16). También habrá sitio para los afectados que han preferido no sumarse a ninguna organización (15 y 25), dos acusaciones particulares que representan a ocho víctimas (un sitio para cada una en la sala de vistas) y el resto de las acusaciones particulares (doce sitios en la sala de víctimas).
Diplomáticos
Los abogados de los acusados cuentan con otras 29 tarjetas para que sus familiares puedan acompañarles en la sala de vistas. También hay reservados diez asientos para cargos públicos. Está confirmada la presencia de un miembro del Consejo General del Poder Judicial y representantes de alto nivel de las embajadas estadounidense y chilena. No se descarta alguna otra presencia diplomática, pero de momento no hay ningún político que haya pedido asistir a las vistas. El aforo lo completarán diez particulares en la sala de víctimas y siete periodistas en la de vistas.
Funcionarios de la Audiencia Nacional y de la Policía cerraron ayer los últimos flecos del gran despliegue de medios dispuesto para el juicio.
Las instalaciones judiciales permanecieron cerradas durante todo el día para realizar los últimos ajustes. Sólo pudieron acceder a ellas los empleados de la empresa de limpieza Licuas, encargada del mantenimiento del edificio y del parque circundante. Las más de treinta unidades móviles acreditadas que ocuparon un aparcamiento vecino representaban el único indicio de la importancia del juicio que arrancará hoy a las diez de la mañana.
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