Carnaval

GALA BASURA

15/feb/07 03:05
Edición impresa .

HUMBERTO GONAR, S/C de Tenerife

Santa Cruz ya tiene Reina del Carnaval. La señorita Elizabet García García, en representación de Grupo El Día, con la fantasía "Miss Dior", diseño de Leo Martínez, se coronó anoche como soberana de la fiesta chicharrera. Fueron elegidas como Damas de Honor Claritza González Pérez, Ariana Álvarez Cáceres, Yéssica Gómez Panza y Gilary Fariña Fariña.

El recinto ferial acogió anoche el espectáculo de variedades al estilo "Operación Triunfo" en el que disfrazó el director Rafael Amargo la Gala de la Reina del Carnaval de Tenerife. Si no fuera por la intervención de la Fufa, Los Cariocas, la aparición de Diablos Locos y, por supuesto las aspirantes adultas, bien se podría elogiar al "bailador" por haber hilvanado un movido formato que es tan válido para la elección de Miss España -si cometiera el mismo error de contratarlo- que para proclamar a la reina de cualquier pueblo de Extremadura. Lástima que obviara que se trataba de una fiesta de interés turístico internacional y gozaba de esplendor cuando él no estaba ni en proyecto.

Los presentadores ayudaron a restar mella al ambiente encrespado con el director gracias a que se rieron al revés y al derecho de sus polémicas declaraciones. Amargo no pudo recortar la duración. Pero al público no se le escapó que a la gala le faltaban grupos de Carnaval. Y abuchearon, Y pidieron murgas, y comparsas. Mientras se sucedían Dover, o D'Noé. Y los grupos que no llegaban. Más que una gala fue una revista de telebasura. Pero si a alguien le quedaba dudas, el remache lo puso Diablos, que censuró un festival de variedades con el que Amargo pareció despreciar el trabajo que hacen los grupos durante seis meses para hacer la fiesta. Él, sin embargo, prefirió traerlo todo de la Península y pasar de la fiesta. Y todo, por un millón de euros y de razones.

A las 21:30 horas, un fósforo se prendía fuego en la pantalla colocada en el centro del decorado y marcaba el inicio del espectáculo, alimentando la ilusión de un público deseoso de conocer el devenir de los acontecimientos.

Al ritmo de "Color Esperanza", el cuarteto lírico Popera, en el que participa la soprano tinerfeña Ruth González Mesa, ponía la carne de gallina con una interpretación sensacional, al estilo de las Olimpiadas, y daba paso al ballet de la gala de Santa Cruz. De Santa Cruz de Tenerife, pese a que gran parte estaba formada por bailarines cubanos. Luego siguió la intervención de un grupo de gimnastas rítmicas que ocuparon el centro del escenario, donde se encontraba el giratorio, que combinaron su arte con los acordes de jazz.

Ya desde el comienzo del espectáculo estaba colocado en el palco fashion, en el extremo derecho de frente al decorado, el jurado. En la pantalla central y ante la imposibilidad de tirar fuegos artificiales al encontrarse la gala bajo la cubierta del recinto ferial, rompían palmeras con un brillo que hacía presagiar un buen espectáculo. Acto seguido, entre el cuerpo de baile, llegaron los maestros de ceremonia: Pepón Nieto, Rosario Pardo, Lucrecia y Xavier Deltell.

Sin tiempo para reponerse del grato sabor de boca inicial, Edith Salazar salió arropada por la parranda de Danzarines Canarios, sin su disfraz.

Mientras la "negra Salazar" actuaba, desfilaba la reina saliente, Neólida Hernández, que dejó su cetro en una urna. También tuvo su minuto de gloria en esta presentación Anita Suárez, la Reina del Hogar Canario Venezolano.

En ese momento, los cuatro presentadores jugaron a hacer humor sacándole punta a las declaraciones del director de la Gala, cuando dijo que no quería a "gordas".

De ahí que Lucrecia dijera que su amigo Amargo la tuvo una semana sin comer para cumplir. Xavier se pierde entre el público y dan paso a Bibiana Fernández, como si de un personaje del colorín se tratara pareció salir de una revista al escenario del recinto ferial al ritmo de "La Zarzamora", donde se entremezcló con un grupo de jugadores de voley-playa.

La acción se trasladó al patio de butacas, donde Xavier Deltell se atrevió a preguntarle a una persona del público de qué iba vestido. "De mecánico", le respondió siguiendo la broma.

Llegó el "Gato", quien pidió 10 segundos de silencio en recuerdo a los seis fallecidos de la galería de Los Silos.

Y la noche parecía que volvía a intentar levantar el ritmo de la mano de Michele McCain, de la orquesta Mondragón. Era el momento "Acuario", con un coro al estilo gospel y el ballet enfundado en camisa de manga baja y pantalón de colores rojo y malva.

Sin acción sobre el escenario, se escuchaba un barullo pero no se sabía dónde estaba la acción en el recinto ferial. Desde allí ¿? se anunció la llegada de la reina del escándalo: Madonna. No era otra que Belén Esteban, que llegó en una especie de púlpito de metacrilato y que no se libró de algunos silbidos del público. Pero no hubo cruz. Eso sí, habían pasado 35 minutos de espectáculo y no había aparecido nada propio de Carnaval que no fuera el escenario de los concursos.

Y seguía Belén Esteban contoneándose entre bolas discotequeras y sobre un ballet que parecía rendirle pleitesía. Cuando se procedió a su "descendimiento", el público comenzó a silbar y gritar: "¡fuera!". Y, en el peor de los momentos, Xavier Deltell fue a buscar a otra persona del público: el alcalde de Santa Cruz, que se presentó como "Arturo", y dijo que le gustaba tanto las bailarinas flacas como las entraditas en carne. Parte del público comenzó a corear entonces: "¡Esto sí que es un pedazo de murga!" ¿?.

Y volvió una de las caras y voces más oídas de la noche: Edith Salazar, con el tema "Last dance" entre el ballet vestido de negro y parte alta planteada que cada bailarina sostenía en su mano globos gigantes. "Muchísimas gracias, Tenerife, os quiero", volvió a decir.

Y la acción se fue a un camerino donde los presentadores, con Bibi, criticaban a Amargo: "Está bien para un flamenquito, pero no para dirigir la Gala". Habría que ver qué pensaría el público al término de la velada. Y desde el camerino, se anunció la presencia de Dover, que hizo lo que pudo ante la baja a última hora del grupo de Alaska, Fangoria. Pocas veces antes se había escuchado un tema en inglés en un Carnaval que se caracteriza por su ritmo latino. Hasta entonces, lo único espectacular había sido el "Color esperanza" de Popera, e himno de la campaña electoral de CC en los últimos comicios. Esa esperanza de una buena gala comenzaba a diluirse. Eso sí, era una gala diferente, tanto como que no tuvo cabida el Carnaval hasta ese momento.

De Dover a Sandra Love y Claritzel, era como si de una eliminatoria de "Operación Triunfo" se tratara. Pero Amargo demostró su genialidad para mezclar música disco de los años ochenta con los personajes del Carnaval, el Charlot -que desplegó su pañuelo como un deseo: "Dulce Carnaval"-, los curas, la pareja fantástica? Era como mezclar la velocidad con el tocino. De pronto un desfile de moda que dio paso a otros personajes: Miss Peggy? y un grupo de equilibristas. Y otro desfile de moda.

La Gala comenzó a las 22:25 horas.- Casi como héroes llegó entre el público la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, que vino a decir: "Aquí no hay quien defienda nuestra historia y nuestro honor", toda una llamada de atención tanto para el director de la gala de variedad que se vio anoche en el recinto ferial. Los chicos de Enrique González Bethencourt, sin él presente, fueron recibidos y aplaudidos por una atronadora ovación reservada por el público para el Carnaval. Habían pasado 55 minutos y era la primera actuación de la fiesta de la máscara. Más allá de la calidad del tema, era una gota de agua en un oasis de famoseo de segunda división. Pero de segunda B. La Fufa se ganó los aplausos cuando reprocharon al alcalde para qué trajo a Amargo si quería una gala más dulce. Y con Lorenzo Marichal al frente, el segundo de a bordo de Enrique, se marchó de momento también el Carnaval de la gala.

Xavier Deltell, que dijo que el público era maravilloso aunque no le gustara el baile flamenco, se deshizo en besos y elogios al público en busca de complicidad que aminorara las críticas. Y dio paso a Dani Sanz, también de "OT", con seis bailarines de break dance. Sólo faltaba que en el jurado estuviera Risto. Quizás por ello, acto seguido, se presentó a los encargados de elegir a la Reina. Curiosamente, la presentadora, Rosario Pardo, envió al jurado a deliberar antes de que ni siquiera comenzara el desfile. Pero ya habían transcurrido 70 minutos, y sólo se habían visto cinco de Carnaval.

A partir de entonces, por si nadie se había dado cuenta de que estaba Bibiana Fernández, se presentó junto a Lucrecia. Más halagos al público. Y comenzó el desfile. Tan sólo un pequeño desliz, "insignificante", cuando a Bibiana Fernández la traicionó su "conocimiento" de Carnaval y dijo que ahí detrás estaban las chicas con esas "carrozas". Muy delicada.

Las reinas, de verdad, de la noche.- La representante de Islas Airways fue la encargada de abrir el desfile de aspirantes al centro. Siguió Gilary Fariña, de Alcampo, una de las cinco jóvenes que lucieron fantasías de Juan Carlos Armas. Precisamente anoche se encontraba en el recinto Silvana Medina Ortega, de 22 años, que fuera proclamada reina de Las Palmas con el traje de Juan Carlos Armas "Alma de cristal". Siguieron sobre el escenario las primeras nueve de las 18 inscritas. A pesar de que Amargo había advertido que quería un desfile continuado, dividió el pase en dos, con el paréntesis de Lucrecia, que cantó "Mi gente".

La mecánica de presentación fue igual en cada caso: un vídeo grabado "al natural" de la joven que daba paso a su presencia en escena. Hasta ese momento, la misma música que acompañaba al público era más carnavalera que lo escuchado hasta la fecha. De ahí que más de uno secundara con palmas la batucada, como la de Jennifer María Chinea, de Revitel. Y en el más difícil todavía Ariana Álvarez, de AC Bingo Colombófilo, que no sólo bailó, sino que hasta estremeció su fantasía, de Juan Carlos Armas, el gran rival a batir. La victoria de este creador candelariero no sólo suponía revalidar el cetro de 2006, sino, en un más difícil todavía, ganar en Santa Cruz y Las Palmas y convertirse en el rey de Canarias.

Terminó el primer bloque de aspirantes y, como si para dar paso a publicidad se tratara, Edith Salazar, demostrando su "gran conocimiento" de Carnaval, dijo que era la primera vez que había música en directo en la gala para presentar a su banda.

Antes de seguir con el segundo bloque, actuación de Lucrecia, con la canción "Mi gente".

La recta final del desfile la abrió Silvia María del Pino, de El Kilo, que continuaba ese difícil equilibrio por mostrar su cuerpo como si flotara entre más de 150 kilos. Para esa fecha, Amargo ya había ganado casi 30 minutos sobre sus previsiones, gracias al ritmo que introdujo. A la par, por algunos móviles comenzaba a circular el mensaje: "Envía el mensaje Salvar a Hilario a 5757".

En el puesto número 13, desafiando el "maleficio Amargo", la reina de EL DÍA que, en blanco y negro, se valió de su propio traje cargado de efectos luminosos, lo que despertó la sorpresa del público que se tornó en elogios en forma de aplausos. Y para cerrar el desfile, una marea de color protagonizada por Sobeida Gómez, de Redetel Telefonía.

En el "backstage", un atronador abucheo para el director de la gala cuando el presentador va a preguntarle qué tal va la cosa y sólo consigue los silbidos del público. Eso sí, desde bastidores el bailador le lanza un mensaje al alcalde: "Zerolo, todo OK".

Y Edith Salazar volvió a actuar, como si estuviera impartiendo una lección y, a su vez, en homenaje a los enamorados. Mientras, el alcalde se había marchado a deliberar y ahora el director debía llenar el tiempo de espera.

Y llegó otra de las actuaciones más controvertidas de la noche: Rosario Mohedano, que es al Carnaval como el pasodoble "Islas Canarias" a las fallas valencianas.

Luego vino Dover otra vez, y D'Noé, mientras el público gritaba ¡queremos murgas! ¡queremos comparsas! Hasta la fecha, sólo se había caído la segunda actuación de Ni Fú-Ni Fá, en la que Rafael Amargo quería salir. Pero al final no fue así. Y el público casi clamó el nombre de Diablos Locos como tabla de salvación y recrearse en la esencia del Carnaval: ¡Eso sí que es un pedazo de murgas!

Ante la sorpresa de todos, Víctor Asensio, director musical de Diablos Locos, anunció que en solidaridad de todos los grupos que no estaban en la gala ellos no se identificaban con lo que se estaba viendo sobre el escenario, por lo que ellos no iban a cantar. "Nos vemos en la calle". Trónica decisión que fue respaldada por la ovación de un público desconcertado por ver lo que ocurría. ¿Era la gala de Carnaval? El público refrendó con aplausos su decisión y el recinto estuvo a punto estuvo de caerse.

Para el cierre, Los Cariocas, que interpretaron una batucada y su actuación de concurso. Intervinieron como lo podían hacer en cualquier hotel, en una velada huérfana de Carnaval.

Al final, Miguel Zerolo, en declaraciones a la prensa allí congregada, aceptó que se había equivocado a la hora de elegir al director de una gala que tampoco le gustó. Por su parte, el concejal de Fiestas fue más contundente: "Más vale viejo conocido que bueno por conocer".

 Última hora:

 Últimas galerías:

Comparte este artículo

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: