No es nuevo, claro; se sabe de la fuerza del ¡pásalo! mediante mensajes escritos del móvil, un conducto rápido y eficaz para comunicarse. Un restaurante capitalino en cocina japonesa envía al "inalámbrico" un SMS que pone los dientes largos: "Restaurante (...): acabamos de recibir atún rojo, toro y hueva fresca de erizo gallego. Reserve su mesa". Todo lo que sea sumar, bienvenido sea.
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