J. A. D., S/C de Tenerife
A Semyon Bychkov podrán discutírsele muchas cosas, pero no la fuerza de voluntad: en el plazo de tres días el director de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia acometerá en Tenerife otros tantos conciertos que se suman a los ofrecidos en Las Palmas, dentro del XXIII Festival de Canarias. Pese a esta apretada agenda, complicada por la complejidad de los programas, el músico petersburgués ofreció ayer una de las contadas ruedas de prensa de la presente edición, en la que expresó su credo profesional y artístico: "El reto para el intérprete no es su carrera, sino la música".
En el encuentro celebrado en el hotel Mencey, Bychkov estuvo acompañado por el director de la muestra musical, Juan Mendoza, quien destacó la gran impresión causada al público de Las Palmas, "que no quería marcharse del Auditorio (Alfredo Kraus) tras la interpretación de Tristán e Isolda, de Wagner", obra que podrá escucharse en Tenerife mañana sábado.
Bychkov fue uno de los músicos "bendecidos" por Herbert von Karajan antes de su fallecimiento. Que el maestro lo considere su sucesor supone para él "un tremendo honor" a la vez que "una enorme responsabilidad".
Aunque abordará en el Auditorio eminentes obras de Rachmaninov, Brahms, Martinu o Ravel, "Tristán e Isolda" centró buena parte de su exposición, toda vez que la versión concertante del drama de Richard Wagner es uno de los "platos fuertes" del ciclo.
"Dirigí mi primer Tristán en 1990 y desde entonces me he ido familiarizando con toda la obra de Wagner. Cuento en esta ocasión con un magnífico reparto, que demuestra que hay entre los cantantes una joven generación de amantes de la música de Wagner".
Por otro lado, Bychckov elogió la contribución realizada a la cultura interpretativa por los defensores de la ejecución con criterios de época e instrumentos originales. A su juicio, esas aportaciones no sólo han beneficiado a la música antigua y barroca, sino que de alguna manera han influido también en la visión del repertorio romántico. "Esta inquietud y voluntad aplicada al tradicional repertorio de las orquestas modernas ha sido crucial en los últimos veinte o treinta años", afirmó.
De las hermanas Katia y Marielle Labéque (la segunda de las cuales es su esposa) dijo que han "conseguido reinventarse a lo largo de su carrera", como probaron anoche en el "Concierto para dos pianos", de Bohuslav Martinu.
Tradición = continuidad
Christian Thielemann ha hecho mucho hincapié en la necesidad de recuperar la "gran tradición" de la música alemana en el campo de la dirección. Preguntado por su implicación en este proyecto, Bychkov dijo creer en la tradición, a la vez que juzga preciso determinar qué se entiende por tal. "Para unos -aduce- es el hábito de interpretar una pieza de una forma particular, para otros, un mal hábito. La tradición pertenece a la cultura musical en la que uno nace y se desarrolla. Es como la vida. Cada obra, como cada hijo, tiene su padre. La tradición es continuidad. En Wagner hay algo de Bach, de Beethoven, de Schubert, pero lo que escuchamos es una nueva manifestación distinta a todo lo que la precede".
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