Antonio Perera vio correr muchas veces el Barranco de Dios. "Cuando el agua bajaba como un torrente por allí, las lavanderas venían hasta el barranco a lavar la ropa", rememora este teguestero. Muchas imágenes regresan a la memoria de Antonio y las ventas son una de ellas. "La historia de Tegueste puede ser contada desde las ventas del pueblo. No podemos dejar de citar nuestras ventas: Bajando por la plaza la de seña Foronda, enfrente estaba la de Pepe Lorenzo; subiendo para el Calvario, para El Chorro, teníamos la de Antonio del Castillo, que le decían la venta de Justa y cerca la de Encarnación", nos enumera. "Más abajo la de Pedro Santos en las Toscas, donde nací". Así, el "Poeta de Tegueste" nos despide con uno de sus versos: "Tegueste, valle escondido, / entre montañas, aislado. / Por algunos envidiado, / por otros, desconocido". Gracias don Antonio.