EL DÍA, S/C de Tenerife
Entre el 13 de enero pasado y principios de febrero de este año se ha desarrollado en la Isla el proyecto denominado TomTeidevs, cuyo destino ha sido estudiar en profundidad la composición del sustrato terrestre. La iniciativa, auspiciada por el Ministerio de Educación y Ciencia y que ha contado con la participación de instituciones nacionales y extranjeras, ha sido dirigida por el físico de la Universidad de Granada Jesús Ibáñez Godoy y representa el primer examen interno que se hace al volcán Teide para así poder entender futuros estudios más exhaustivos.
Cuando faltan algunos meses para que la Unesco dictamine si el parque nacional puede ser Patrimonio Mundial, el profesor Ibáñez subraya las cualidades del paraje natural y sostiene que el Teide se pueda "utilizar" como laboratorio geodésico.
-Usted ha estado estos días trabajando sobre el terreno en el Teide. Próximamente, sabremos si este espacio consigue la distinción de Patrimonio Mundial. ¿Cree que la Unesco dictaminará a favor del parque nacional?
-El Teide sólo necesita obtener la distinción de Patrimonio Mundial, porque patrimonio ya lo es. He estado en otros parajes con esta categoría y, habiéndome impresionado, jamás lo hicieron tanto como el Teide. Ésta es mi opinión, pero hay decisiones que a mí se me escapan, que son las de alta política internacional. Creo que, si se trabaja bien y se pone sobre la mesa toda la riqueza del parque, no deberá haber problema para obtener esa categoría.
-¿Cuál cree que es el principal valor por el que debería ser distinguido el Teide?
-Merece ser declarado Patrimonio Mundial, desde mi punto de vista, por sus características geológicas, volcanológicas y geofísicas. Es decir, a mi entender, la razón de ser de todo lo demás que rodea al Teide viene dada por el hecho de su condición de zona volcánica. Por tanto, éste es el punto fundamental. Si luego es bueno por el cielo, porque tiene gran biodiversidad o por sus valores paisajístico y turístico? Todo esto es gracias a que es un volcán.
-¿Se refiere a su condición única en el mundo, sólo comparable a los volcanes de Hawai?
-En el Teide se mezclan procesos volcánicos que, no siendo únicos (es muy difícil encontrar cosas realmente únicas en el planeta), sí son realmente de los más especiales que podamos encontrar en la Tierra. Por tanto, su propio carácter volcánico, diverso y complejo es una de las razones fundamentales por las que debería ser declarado Patrimonio Mundial.
-¿A qué se refiere cuando habla de "carácter volcánico"?
-Pues a que hay que tener en cuenta que hablamos de un volcán activo, que tendrá un dinamismo y su propio riesgo asociado a posibles erupciones (que las tendrá, porque todos los volcanes las tienen). Por tanto, cuando se piense en este entorno se debe pensar en que es un sistema dinámico, y que se diferencia de otros espacios naturales Patrimonio Mundial en que puede cambiar su apariencia. Todo esto da un aporte adicional al propio valor natural que tiene el parque.
-Con todo esto tiene que ver los estudios que se han realizado últimamente en el parque.
-Digamos que conocer la estructura interna de la Tierra es muy importante para dar el paso siguiente, que es entender las dinámicas de las zonas volcánicas. Este experimento es el primer paso para tener una idea de la estructura interna. Sin esto no podemos seguir avanzando. Se trata del primer escalón para poder avanzar en la comprensión de cuál es la razón por la que el Teide está actuando. Un experimento de este tipo es fundamental para entender y realizar otros estudios que se puedan hacer en un futuro.
-¿Los resultados que se obtengan sólo servirán para las Islas o aportarán datos de uso común?
-Por un lado, obtendremos datos que darán el conocimiento propio de la estructura del volcán Teide. Ésta es la repercusión más importante de los experimentos, de los que, obviamente, la sociedad canaria es la primera beneficiada. Este proyecto está financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia y en él participan distintas instituciones españolas e internacionales. Por ello, el reconocimiento científico en sí, la experiencia y la creación de un grupo de trabajo de este calibre beneficiarán a otras comunidades científicas de todo el mundo.
-¿Le parece destacable e incluso un valor extra la investigación científica que puede generar el Teide?
-Ésta es una de las cosas fundamentales. La declaración de un área como Patrimonio Mundial debe potenciar la investigación científica, no coartarla. En otras zonas protegidas del mundo, se ha cometido el error de limitar los accesos a la ciencia. Creo justo en lo contrario. Lo que se debe hacer es potenciar la investigación y el conocimiento de todos estos sitios, evidentemente, con el máximo respeto para no alterar el medio ambiente.
-¿Estos estudios servirán para los planes de seguridad?
-Ahí es donde entra en juego el turismo. El visitante debe contar con un máximo de medidas de seguridad, y ello implica conocer el mayor riesgo que se pueda dar en el Teide, que es el volcánico. Por ello, se debe potenciar que haya una mayor vigilancia y un mayor control de la actividad volcánica, que, a fecha de hoy, es muy escasa. No hay una potenciación de medidas de vigilancia volcánica. Todo nuestro trabajo va a ayudar en este campo, pero luego tiene que haber redes activas de vigilancia volcanológica.
-Y respecto al turismo, ¿cómo valora que sea visitado por tres millones de personas al año?
-Creo que para que un entorno sea declarado Patrimonio Mundial debe ser visitado. Se debe permitir que todos gocemos de ese patrimonio. Estas zonas no se deben encerrar en una urna, sino convertirlas en sitios que la sociedad pueda disfrutar, siempre dentro de unos límites, claro está. Un paraje Patrimonio Mundial tiene que servir para educara los ciudadanos. El que visite estos sitios, ya sea niño, adulto o anciano, tiene que sentirse educado por lo que está viendo. Sería ideal poder explicar al visitante qué es un entorno volcánico, su dinamismo, y también que el visitante sienta lo que está viendo.
Volcán en todos los sentidos
Jesús Ibáñez sopesa la impronta que deja el Teide en los canarios y asegura que éstos lo han interiorizado como algo propio, algo que valoran, aman y admiran, pero que olvidan su carácter volcánico. "Los naturales de Tenerife no asumen la condición de ser residentes en una zona volcánica", asegura el físico, que además apunta que echa en falta, en la educación y en la formación cultural, que se haga referencia a esa condición natural del Teide. "Los niños deben entender lo que son los volcanes y, con ello, lo que es el riesgo volcánico, pero con toda la naturalidad", recalca el científico. "Gracias al volcán, la Isla es como es y aquí todo se le debe al volcanismo: el clima, el paisaje, la orografía, el turismo. Todo está modelado por la estructura volcánica. Irremediablemente, esto hay que asumirlo, y vivir con ello", sentencia.
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