El debate sobre la necesidad o no de afrontar la contratación de un delantero en el mercado invernal creció hasta convertirse casi en una petición popular. Mientras, en el Callejón del Combate se transmitía confianza. Confianza en nuestros atacantes y ¡satisfacción con su rendimiento! El pasado miércoles se cerró el plazo sin novedades.
El gol de Raúl ante el Almería despejó las dudas. O eso parece. Pero ayer ante el Cádiz algunos nos tiramos de los pelos. Porque este equipo necesitaba nuevos aires en esa demarcación. Quienes la ocupan, eso no se discute, han mostrado una gran actitud y han derrochado esfuerzos. Otra cosa es el acierto. Está claro que de la pareja Raúl-Frankowski se esperaba a estas alturas algo más que siete goles. El primero tiene ocasiones y las falla. El segundo ni las tiene. Tampoco estamos ante el mejor año de Cristo ni ante el crecimiento deseado de Ángel. Que llegan pocos balones en condiciones, puede. Pero la cuestión tiene que ver más con el acierto.
El Tenerife pudo buscarlo en el mercado, pero Alfonso Serrano o no lo encontró o no lo quiso buscar. Ojalá no lo pague caro.
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