NO CREO QUE DESCUBRA nada oculto ni que genere sorpresa si hoy, aquí, vuelvo a manifestar mi malestar por la retirada de la carrera electoral a la presidencia de Adán Martín Ménis. Probablemente, malestar no sea la palabra exacta; tampoco lo es tristeza -entiendo sus razones y como amigo suyo que soy, sólo puedo manifestarle mi apoyo- pero sí preocupación. Preocupación no porque Coalición Canaria no tenga un "repuesto"; un buen candidato capaz de concitar el consenso. Nada más lejos de la realidad el problema, quizás, y como siempre, es que son muchos los hombres y mujeres que están capacitados para acceder al puesto. Preocupación, repito, porque Adán Martín, como también en su día Manuel Hermoso, son herederos de una tradición política que en estos tiempos de crisis, crispaciones y "guerras sucias" entre partidos, corre el peligro de perderse.
Hablo de una tradición política que huye de enfrentamientos inútiles; que apuesta por el diálogo, por contrastar pareceres y por tratar de escuchar las razones ajenas sin renunciar a convencer de las propias en vez de fijar posiciones y perder tiempo en luchas enfrentamientos improductivas. Una forma de entender la política que parte de la base de que todo el tiempo que se dedica a discutir es tiempo que se pierde para solucionar los problemas. Una forma de entender la política, en definitiva, que no "casa" con la actual tendencia de intentar convertir la política en una especie de "Salsa Rosa" donde todo vale y donde el objetivo a perseguir es salir en la foto y no el interés general.
Hace ya mucho tiempo que he manifestado de forma pública cuáles son mis reflexiones acerca del papel que jugó la Agrupación Canaria de Independientes en la historia de Canarias. ATI fue mucho más que el germen de lo que ahora es Coalición Canaria. ATI, y no es la primera vez que lo afirmo ni soy el único que lo dice, cambió la Historia de Canarias. Aquellos miedos y temores -en algunos momentos, incluso pánico a una potencial "depredación" a Gran Canaria- ante la frase "ha llegado la hora de Tenerife" fue dejando paso a la realidad de una gestión que en la práctica sólo buscaba el equilibrio entre islas. Los titulares de prensa continuaron muchos años pero la realidad se fue imponiendo. Aquel germen de ATI fue creciendo, primero las AIC, luego Coalición Canaria y lo cierto es que la base, el grupo humano que siguió trabajando en aquel proyecto, fue no sólo creciendo en número sino asumiendo nuevas y mayores responsabilidades.
El hombre que gritó a todos "ha llegado la hora de Tenerife", Manuel Hermoso, se convirtió con el paso del tiempo, y pese a los escandalosos y apocalípticos titulares de la prensa grancanaria, en presidente de todos los canarios. Y no pasó nada. Bueno, sí, pasó que en el ejercicio de su responsabilidad al frente de Canarias propició, como demuestran las cifras de su gestión, que favoreció una política de atención a las islas periféricas y que se invirtió más, mucho más, en Gran Canaria. Eso no significa que su gestión haya sido buena o mala -para mí de las mejores y más importantes- sino que hizo, con responsabilidad, lo que tenía que hacer en aquel momento.
Aquel ogro que era ATI -cuyas cabezas visibles en aquel momento eran Manuel Hermoso y Adán Martín-; aquella formación que iba a depredar a Gran Canaria supo demostrarle a todo los canarios que lejos de barrer para casa, fue capaz de poner a trabajar a todos sus hombres y mujeres para que unas islas olvidadas de la mano de Dios tuvieran un impulso vital en infraestructuras y desarrollo y para que una capital en crisis, como era Las Palmas hace poco más de diez años, empezara a remontar.
Por supuesto, ese esfuerzo sirvió para mejorar la calidad de vida de cientos de miles de canarios pero no para cambiar los titulares de prensa. Y así seguimos. Varios lustros después. Con una Canarias que ha crecido como jamás antes lo había hecho en su Historia; una Canarias moderna, desarrollada, con problemas sí, pero ahora con problemas de Primer Mundo y no del Tercero. Una Canarias que dejó atrás sus miserias y que supo encontrar su hueco en Europa y que, sin embargo, se sigue enfrentando, políticamente, a los mismos fantasmas de siempre.
ATI, las AIC, depararon, al final en un partido único. Siempre dije que esa no era para mí la mejor opción. Pero fue la decisión que se tomó y por eso la respeto. Y ahora es cuando este partido único debe consolidar su mayoría de edad. Demostrar su capacidad de unión. De superación de las ausencias. De trabajar en equipo por el bien común que no es otro que Canarias. El candidato, sí, es importante, pero lo que no podemos perder de vista es que el éxito de ATI, de las AIC y de Coalición Canaria no ha estado sólo en nuestras cabezas? ha estado en nuestras bases. Unas bases que ganamos a fuerza de recorrernos una a una todas las calles de Canarias. Ese es el espíritu que debe perdurar y mantenerse. Ahí es donde tenemos que mantener nuestro horizonte. Tenemos que recordarle a nuestra gente que los titulares de prensa no son más que eso? palabras impresas que cambian todos los días. Hay que recordarle a nuestra gente que pueden cambiar los candidatos. Pueden aparecer caras nuevas pero el proyecto, la ilusión, siguen siendo las mismas. Porque lo hemos demostrado una y otra vez, desde la presidencia del Gobierno no se gobierna para una isla, se Gobierna para un Archipiélago? ahí está la responsabilidad y ahí es donde siempre encontrarán a Coalición Canaria.
*Alcalde de Santa Cruz de Tenerife y diputado por Tenerife en el Parlamento de Canarias
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