LA POLÍTICA CANARIA es frívola a rabiar, sin capacidad para reencontrar su propia línea, sin cerrar acuerdos institucionales y sin que se perciba encontrar un horizonte que con tanta ilusión nos prometíamos. En los días pares se alumbran y pregonan insólitas genialidades, que luego una oposición desorientada entierra en los días impares. Por tanto, hay una serie de circunstancias que hacen grandes y muy interesantes las próximas elecciones, porque, más allá de lo que en ellas va implícito, representan una buena oportunidad para reactivar la política y regenerar muchos discursos.
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Hay varios parámetros, Pepe Ignacio, que nos confirman lo anterior y vale la pena recordarlos. Hemos sido una de las tres comunidades españolas donde más aumentó el paro en el 2006. Tenemos un deterioro progresivo en el transporte marítimo con y desde la Península, donde también la supresión de conexiones directas con las islas menores repercute día a día en el desabastecimiento y en el costo de la cesta de la compra.
Tenemos una especulación inmobiliaria -impulsada por un uso perverso de la RIC y por el turismo- que no resuelve una alarma demográfica contrastada. Es donde una de cada siete viviendas esta vacía y los jóvenes canarios tienen que dedicar más del 58% de su sueldo para poder acceder a su vivienda, lo que les dificulta la emancipación del hogar paterno. También en esta comunidad a nivel nacional tenemos el mayor número de trabajadores autónomos extranjero (14,06%).
En nuestra islas el matrimonio está en crisis, habiendo descendido un 30% en los últimos diez años y donde por primera vez en su historia las bodas civiles de los isleños han superado a las bodas católicas, mientras la maternidad se modifica y los bebés de madres solteras se duplicaron en esa misma década. Te podría ampliar con una larga lista muchas más situaciones puntuales que se dan, pero por hoy ya está bien.
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No te quepa duda, Pepe Ignacio, que una Comunidad empieza a sufrir un proceso de desequilibrio cuando concurren algunas de estas circunstancias juntas. Cuando aparece una tendencia que preconiza destrozar todo lo anterior. Cuando se aspira que a que salten por los aires los sólidos principios que han sustentado a nuestra sociedad y se intenta acabar con ellos. Cuando la salud económica y social de la misma es buena y la discusión política produce, en cambio, una sensación de caos y se desprecia lo mejor de nuestra reciente historia. Entonces aparecen síntomas de hartazgo colectivo que es apremiante atajar. Por todo ello es esperanzador el resultado de los próximos comicios. Nos va mucho en ello.
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Con motivo de la desgracia ocurrida en la Bahía de Algeciras con la aparición de chapopote por el embarrancamiento del buque frigorífico "Sierra Nava", estamos a la espera de la aparición de los progres, titiriteros, cantantes, directores y actores que pusieron en escena el "Nunca Mais" y actuaron cuando el accidente del Prestige en las costas gallegas. Hasta hoy todavía no han aparecido, posiblemente por la sordina aplicada en los medios al gobernar en Andalucía el señor Chávez, presidente del PSOE andaluz, aunque el chapapote como residuos vertidos son de una procedencia y efectos dañinos similares.
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