Atención a los que quieren vivir
He leído con detenimiento las noticias publicadas relacionadas con la muerte del vallisoletano Jorge León y el italiano Piergiorgio Welby, ambos usuarios de respirador, con la situación que atraviesa Inmaculada Echevarría, usuaria de respirador ingresada en un hospital granadino, y finalmente con la muerte de Madeleine. La última, según algunos medios, decidió morir porque no quería que nadie le limpiara el culo de lunes a viernes. Conocedora de que los sábados, domingos y festivos no se lo iban a limpiar.
Las personas con limitaciones funcionales tenemos el derecho, en primer lugar, a llevar una vida digna y a que se pongan los medios para ello. El Estado no puede esconderse detrás de la familia. No se ponen los medios materiales y personales para que todas las personas podamos llevar una vida comunitaria, social y cívica.
El verano pasado, una cadena de televisión estuvo grabando 4 horas en casa de una persona joven, usuaria de silla de ruedas eléctrica, que utiliza un respirador artificial y que veraneaba en su casa conectado a un cable eléctrico de 30 metros para que el respirador funcionara. La tecnología para que esa persona pueda desplazarse fuera de su casa existe y no se pone a su alcance. Las imágenes nunca se emitieron. En cambio, por la tele nos ponen imágenes de Steven Hopkin, afectado de ELA, paseando con los Príncipes de Asturias, conectado a un respirador incorporado a la silla eléctrica y acompañado de un asistente personal. También a Cristopher Reeve, superman, bañándose en una piscina asistido por 7 personas y conectado a un respirador.
Según mi parecer, los medios de comunicación deberían contribuir al debate social de la situación en que se encuentran las personas con limitaciones importantes para atender a su autonomía física y moral. Las voces de quienes están en esa situación y quieren morir llegan nítidas y con amplio despliegue informativo. Las de quienes hablan de derechos humanos, de discriminación, de asistencia personal, de ayudas técnicas de calidad?, son ignoradas o ninguneadas. En septiembre, 20 personas con limitaciones severas, algunas usuarias de respiradores, se encerraron en la sede del IMSERSO para denunciar lo limitado de la ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia y fueron ignorados por los medios de difusión. Por lo visto, no era noticia que reclamaran medios para tener una vida digna en igualdad de oportunidades ¿Noticia hubiera sido que pidieran la muerte?
Vicente Valero Sanchís
Altruismo o ambición de los políticos
Cada vez que se acercan las elecciones proliferan los candidatos ofreciendo, como siempre, "el oro y el moro", y después "si te he visto no me acuerdo". Promesas y planes, planes y promesas. Es fácil ofrecer y difícil el recibir. Sin embargo, cuando llega la realidad no es oro todo lo que reluce. Los entramados políticos, los compromisos sociales, las componendas habidas, la presión del que está y que no se quiere ir, como se dice ahora, "es muy fuerte", y esto complica en alguna medida, quizás, el buen deseo de algún candidato.
Los ayuntamientos diría que son las grandes células de la nación. Resultado de su gestión en el engrandecimiento o empobrecimiento del pueblo, por lo que el dinero que aporta el ciudadano a través de los impuestos, debe de revertir, en buena medida, en el bienestar de éstos. Por consiguiente, el precepto más importante que hay que seguir y cumplir por los políticos es que con el dinero del pueblo no se juega, y menos se vanagloria. Esto nos obliga a que el voto sea cada vez más difícil en definir, con el posible resultado de una lotería o de un infarto, dependiendo, más que nada, de que la persona elegida sea válida y a la vez honesta.
Por lo tanto, lo conveniente sería que los candidatos se comprometieran siempre a cumplir las condiciones siguientes:
1) Efectuar una declaración jurada de dinero en acta notarial de su patrimonio.
2) Informar de la cantidad de dinero que se gasta en la campaña publicitaria.
3) Explicar de dónde sale el dinero para dicha campaña.
4) En el supuesto de que saliera elegido, que se sepa cuál es el sueldo, sea alcalde, concejal, diputado, presidente, etc.
Y es que no me cabe en la cabeza el pensar los cientos de miles de euros que se gastan para conseguir sus aspiraciones. ¿Tanto altruismo hay? ¿Tanto aman al pueblo? Pues son frecuentes los cambios de un trabajo o profesión relevante por la política. ¿Qué secreto ampara esto? Qué alguien me lo explique, ya que como ciudadano contribuyente, y posible votante, creo de obligado cumplimiento conocer con detalles estos asuntos.
El buen político debe ser una persona sencilla, humilde en sus acciones y trabajador, con el único deseo de ayudar a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos resolviendo los problemas en la medida de sus posibilidades, pensando más en el bien ajeno que en sí mismo, incluso a costa de sus intereses particulares. Hay muchos políticos en la historia de nuestras islas que mostraron estas cualidades en sus actuaciones.
Desgraciadamente hoy en día se adolece de esta cualidad, más que nada, por haberse profesionalizado la política, perdiendo al aureola y el espíritu que se tenía, donde prevalecía más la nobleza, lealtad y responsabilidad social, antes que las limitaciones programáticas del partido, siendo base fundamental el pueblo con su componente principal, "la familia", ofreciéndoles una sanidad eficiente, una vivienda digna y una adecuada educación como principal acción. Antes que los programas de macrofiestas, que tanto abundan hoy, y que sólo acarrean ingentes gastos, como el caso del director de la Gala del Carnaval, donde el pueblo de Santa Cruz de Tenerife le va a pagar, aproximadamente, ciento setenta millones de pesetas al cambio, y que ningún obrero de clase media ganaría en toda su vida de trabajo. Mal ejemplo para el pueblo llano, dado la cantidad de miles de familias que en esta comunidad están por debajo del umbral de la pobreza.
¿Cuántas personas se adentrarían en el campo de la política si su emolumento no sobrepasara el sueldo base que los diferentes gobiernos han planificado para la mayoría de los españoles? Ver para creer.
Juan de la Rosa González
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