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Las Claras piden ayuda para el traslado de un contenedor de comida a Luanda

Las religiosas han reunido gran cantidad de alimentos, ropa y material sanitario de gran importancia no sólo para los pobres y refugiados, sino también para el hospital que se construye en la capital angoleña, ya que el hospital La Colina de Santa Cruz de Tenerife ha donado un importante y variado material sanitario.
30/ene/07 11:36
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D. BARBUZANO, La Laguna

Las monjas de clausura del convento lagunero de Santa Clara necesitan la colaboración de empresas, organismos oficiales u otras entidades para obtener los 8.000 euros que no tienen para poder enviar a Luanda para finales de febrero el contenedor de 40 pies, que beneficiará, principalmente, a los pobres y refugiados de dicha capital de Angola, y también al hospital que se construye en dicho lugar.

Durante varios meses, las Clarisas han estado recibiendo alimentos, ropa, colchones, juguetes y material escolar que será de gran utilidad para los necesitados y cuentan con medicinas, mucho algodón, ordenadores, monitores y una máquina de respiración asistida que ha donado el Hospital la Colina de Santa Cruz de Tenerife para el hospital que se construye en Luanda.

Desde el año 2000, las monjas laguneras de Santa Clara envían cada año dos contenedores, gracias a la generosidad del pueblo tinerfeño con sus donaciones y afrontando el gasto del transporte las propias religiosas, pero en esta ocasión no pueden afrontar los 8.000 euros que cuesta trasladar el gran contenedor, por lo que se dirigen a la población tinerfeña para ver si pueden hacer realidad que llegue toda la mercancía de urgente necesidad que se espera en Luanda.

Detrás de este proyecto, está la madre Clarisa residente en el convento lagunero Sor María Belén Prieto, que sabe mucho de las necesidades de Angola, principalmente de Malange y Luanda, y que cuenta con la ayuda de sor Clara María. Sor María Belén destacó que "estamos agradecidas de la generosidad de los laguneros y tinerfeños, que hacen posible que cada año podamos mandar parte de aquello que necesitan los pobres de Angola".

Con respecto a quienes quieran ayudar para pagar el transporte del primer contenedor de 2007, la religiosa señaló: "Con vuestra participación ayudarán a personas muy necesitadas. Harán muy felices a muchas personas y ayudarán a pobres, enfermos y refugiados. Tendrán la posibilidad de que la vida de todos ellos sea un poco menos difícil y que tengan los alimentos y ropa que necesitan con tanta urgencia".

Las monjas Clarisas llevan más de cinco años realizando una gran labor humanitaria, clasificando todo lo que depositan los tinerfeños en el mismo convento, y buscando el dinero necesario para cubrir el coste del envío del contenedor, que ahora lo tienen muy difícil. La entrega siempre está garantizada, ya que en Tenerife se llena y sella el contenedor, enviándolo directamente a las mismas hermanas de Angola, que distribuyen el contenido entre los más necesitados de los conventos de Malange y Luanda, por lo cual las hermanas que residen en dichos lugares esperan impacientes la llegada del nuevo y gran contenedor.

La vida de sor María Belén Prieto, que ahora está en el convento de Santa Clara de La Laguna es muy interesante. Ingresó en el monasterio de Astudillo, en Palencia, en 1982, junto a una comunidad formada por 54 religiosas. En aquel entonces, un padre de la compañía del espíritu Santo que había estado en Angola prometió llevar monjas de clausura Clarisas, por lo que en el citado año Sor María Belén viajó con nueve religiosas más y la madre abadesa hacia Portugal para habituarse al idioma. El 18 de febrero llegaron a Angola y el día 20 a Malange, donde estuvo 14 meses en unas habitaciones que tenían unas religiosas, que les cedieron y las convirtieron en un convento de Santa Clara, a donde se trasladó en abril de 1984.

Amor por los pobres

"Dios -señaló Sor María Belén- nos bendijo con la presencia de muchas jóvenes que entraron en el convento, por lo que necesitamos hacer más grande el edificio, recibiendo ayudas tan importantes como la de la Diputación de Palencia".

En 1996, la religiosa se trasladó a fundar otro convento en Luanda, contando siempre con comida de donaciones para el sustento de las religiosas y los pobres, pero la guerra motivó muy pronto que se quedaran sin alimento alguno. Fue entonces cuando recibieron el primer contenedor de Astudillo.

Más tarde, numerosos refugiados se trasladaron a Luanda, donde se fundó el nuevo monasterio con catorce monjas, llegando anualmente dos contenedores, cuyo contenido se compartía con los monasterios de Malange y de Luanda. Por problemas de salud, sor María Belén se trasladó al convento lagunero de Santa Clara y desde allí lleva una importante labor en beneficio de los necesitados de Angola.

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