Nadie es tan consciente como Juan Carlos Pastor, seleccionador español, sobre la necesidad imperiosa de que la defensa en 5-1 (la más habitual de España, con Davis como avanzado) funcione frente a Alemania mejor que hasta ahora. No sólo porque parece la más lógica para estorbar a los terroríficos cañoneros germanos, sino porque en la Liga Alemana casi nadie defiende en 5-1, y por tanto la selección de Heiner Brand no está acostumbrada. Una de las preocupaciones de Pastor es que tres de sus hombres grandes no funcionan en ataque: el diestro Lozano y los zurdos Garralda y Beláustegui. Pero estos dos se han adaptado bien a la defensa de Pastor y evitan ir al choque, como hacen en sus clubes. En cambio, Lozano se siente muy incómodo con ese sistema, y la consecuencia es que rinde mucho menos en la selección que en el Pórtland San Antonio de Pamplona. La otra clave del duelo puede estar en que la defensa alemana se parece a la danesa, que ahogó a España el jueves provocando situaciones de tres defensores contra dos atacantes. Será fundamental entonces el papel del central, Chema Rodríguez, obligado a enviar el balón con rapidez y precisión a la zona donde haya superioridad de los atacantes, como hizo el sábado ante los húngaros, peores defensores que los germanos.