Defensa cerrada en 6-0, aunque no tan envolvente como la danesa; contraataque fulgurante de los dos extremos o incluso del corpulento pivote Gal por el centro; y ataque largo y lento, a la espera de ver un hueco. Así juega Hungría, el equipo que, junto a Islandia y Polonia por la otra mitad del cuadro, ha sorprendido más en este Mundial: en la primera fase ganó a Dinamarca (30-29), Noruega (25-22) y Angola (34-31), y en la segunda a la República Checa (28-25). "Lo fundamental será imponer nuestro ritmo, además de lo que ya he dicho sobre cómo mejorar nuestro ataque y defensa", subrayó Pastor, quien destacó "el gran momento de Ivo Díaz" (central o lateral de gran poderío físico y origen cubano; juega en el Ademar de León) y del portero Puljécevic, quien no jugó contra Croacia (18-25) el jueves por una lesión de espalda. España igualará el palmarés histórico con Hungría si gana este partido: diez victorias, cuatro empates y once derrotas. Y, sobre todo, asegurará una plaza en cuartos de final sin tener que jugársela el domingo ante Croacia, actual campeona olímpica, ya clasificada. Pero hay otro objetivo de gran importancia: el vigente campeón del mundo debe demostrar que su ataque no depende solamente de lo bien cubierto que esté el pivote Uríos.