EFE, Jaca (Huesca)
Los vecinos de Fago que aceptaron hablar desde el anonimato con los medios de comunicación acerca del asesinato de su alcalde, Miguel Grima, han expresado su "perplejidad y sorpresa" por el final violento del edil del PP que, reconocen, era controvertido y mantenía desavenencias con algunos de los habitantes.
Una de las vecinas, que declinó identificarse, apuntó su perplejidad por este crimen, aunque recordó las desavenencias que el regidor mantenía con vecinos del pueblo y que han llegado incluso a los tribunales. Tenía "enemigos", admitió la mujer. Además, un hombre que no reside habitualmente en el municipio oscense señaló que los habitantes del pueblo están "muy divididos", pero también que no creía a nadie capaz de cometer ese crimen: "Mala gente en el pueblo como para hacer eso, no hay".
El conflicto que más transcendió de los protagonizados por el alcalde fue cuando se opuso a inscribir a nuevos vecinos en el censo y fue obligado por decisión judicial a borrar del padrón a cinco ancianos que residían en Ansó y a permitir inscribirse a otras dos personas, pero también tuvo enfrentamientos por las tarifas que arbitró para las terrazas de los bares, que fueron consideradas abusivas.
En todo caso, los vecinos estiman que estos conflictos no hacían presagiar estos hechos.
Así, otra vecina de la población explicó que no podía comprender "un acto tan horroroso" y aseguró que desconocía que el fallecido pudiera ser víctima de amenazas, como han revelado dirigentes del PP. Añadió que Miguel Grima no contaba con el apoyo de todo el pueblo, porque "unos lo querían más y otros menos, como en todas partes", pero dijo que esta situación no revestía ningún tipo de actitudes hostiles hacia él.
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