En esta segunda entrega de Pueblo a pueblo visitaremos San Cristóbal de La Laguna, uno de los rincones más emblemáticos de la isla de Tenerife. Para conocer esta romántica y ancestral ciudad, "EL DÍA de ayer" cuenta con el apoyo y la fuente de los herederos de Casa Micaela, fonda y casa de comidas insigne de Aguere. A través de los relatos que nos han aportado en este tradicional negocio lagunero, conoceremos un poco más esta ciudad, que fue capital y sigue siendo villa universitaria.
La historia de Casa Micaela, y del protagonista de "Pueblo a pueblo", comienza hace más de 50 años. Elías del Castillo Rodríguez, junto a su hermana Sonia, tercera generación de este negocio, lo hereda de manos de su madre, Emilia, sobrina de la fundadora de esta inolvidable casa de comidas, Micaela, "la hermana de mi abuela Francisca", nos recuerda Elías.
Como en casi todos los negocios de antaño, Elías y sus hermanos aprendieron a llevar el bar desde niños. Elías, nacido en el año 1957, mantiene todos sus recuerdos de infancia y juventud ligados a este local, situado en la calle Anchieta, antiguamente llamada Jardín, cercana a la Catedral y en lindes con el Instituto Cabrera Pinto.
Estudiantes
Elías recuerda cómo sus juegos infantiles se interrumpían para colaborar en el negocio familiar. "Antaño, la barra era más alta que la actual, me ponían encima de una caja de madera, de cerveza Dorada de 36 botellas. Una vez subido a la caja atendía a los clientes lo poco que podía despachar. También lavaba vasos", y todo ello lo hacía desde la más tierna infancia.
Uno de los lugares de Aguere que recuerda con más emoción es la cancha Anchieta, por la que han pasado decenas de generaciones de deportistas, sobre todo baloncestistas laguneros. Aún nuestro narrador recuerda cómo su madre, cuando tenía mucha clientela en el negocio, lo mandaba a buscar para que "le echase una mano con los clientes". Elías recogía los vasos, las mesas y "cuando finalizaba continuaba practicando en la cancha con mis tiros a canasta", nos cuenta.
Así, poco a poco fue madurando, pero de su juventud recuerda con nitidez cómo La Laguna "era totalmente distinta a la de hoy". Según Elías las principales calles eran Herradores, La Carrera y San Agustín. A pesar de los más de 30 años transcurridos, rememora que "en la bajada de Núñez de La Peña, existía un barranco". También de aquellos días destaca la tranquilidad reinante en La Laguna, y cómo "Casa Micaela recibía a los artesanos de la calle Núñez de la Peña, esquina Capitán Brotons, de la carpintería del maestro Pepe Millón y maestro Domingo", apunta. "También la carpintería del maestro Ramón Rojas, que estaba en la calle Remojo o los trabajadores de las notarías que cuando terminaban en la oficina venían a mandarse sus perritas de vino. En aquellos días el litro de vino costaba cinco o seis pesetas", recuerda con añoranza.
En esos tiempos, Casa Micaela se llenaba en las horas de almuerzo de decenas de estudiantes que vivían en la pensión Cabrera Pinto. Esa pensión la regentaba doña Isabel. "Doña Isabel les daba el alojamiento, y ella nos los mandaba a comer aquí", dice. En los albores de los cincuenta la comida costaba cinco pesetas.
Casa Micaela también contaba entre aquella clientela inolvidable con "el encargado general del Ayuntamiento, don Juan; también con don Juan Núñez, dueño de la panadería cercana, que ya no existe; don Tomás Bravo, que venía mucho por aquí", nos enumera. "Gente pudiente que podía ir a otro lado y venía a Casa Micaela, porque el mejor vino de la zona lo teníamos y seguimos teniendo nosotros. Aquí paraban hasta las pescadoras de La Punta", recuerda Elías con gran cariño. Elías se despide pero Casa Micaela todavía está en La Laguna y el próximo lunes también volverá a estar con ustedes "EL DÍA de ayer", con otro "Pueblo a pueblo" que parará nuevamente en la ciudad de San Cristóbal. Nos vemos.
domingo.jorge@canaryinfoweb.com
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