EL DÍA, S/C de Tenerife
El Defensor del Pueblo ha dado la voz de alarma sobre la creciente pujanza de las entidades de reunificación de deudas. La institución que dirige Enrique Múgica abrió el pasado viernes una investigación de oficio ante el Ministerio de Industria "preocupada" por la falta de control administrativo en la que desarrollan su actividad. De entrada, defiende que estas empresas son de "carácter financiero".
"Realizan la misma actividad que cualquier banco o caja de ahorros, con la diferencia de que carecen de cualquier control administrativo que las sujete a las mismas condiciones que dichas entidades financieras", pone de relieve en una nota el Defensor del Pueblo.
Estas sociedades están consideradas como empresas convencionales, y por tanto no están sometidas a la supervisión que el Banco de España ejerce sobre el resto de entidades financieras.
El Defensor del Pueblo reconoció de manera pública el pasado viernes su preocupación por el hecho de que estas compañías han proliferado en los últimos años, y en particular ante la evidencia de que su actividad resulta "difícil de describir", lo que, asegura, ha contribuido a la confusión de los ciudadanos. Reclama por ello que se vean sometidas con urgencia a un "estricto régimen" que regule su actuación y pide que el organismo supervisor pase a vigilar su actuación. De ello depende, según alertó, la seguridad económica de un elevado número de familias y negocios, ya que estas entidades han captado una gran cantidad de deudas en los últimos tiempos.
La subida de los tipos de interés, que los expertos pronostican que irá a más a lo largo del presente año, ha provocado que muchas familias endeudadas tengan problemas para llegar a fin de mes. Esta situación ha disparado la actividad de las entidades de reunificación, que les prometen un pago único mensual inferior a la suma de los anteriores. Su práctica más habitual es hipotecar la propiedad del cliente o renegociar su hipoteca para pagar las otras deudas, aunque también conceden créditos para realizar la consolidación.
El plazo de amortización aumenta, con lo que el importe de la cuota se reduce. Pero al prolongarse la duración del crédito, los intereses son mayores y puede darse la situación de que al final del préstamo se hayan abonado más intereses que capital.
Precios más altos
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado que estas empresas, al igual que las de créditos rápidos, dan servicio a los clientes más apurados, pero a cambio de los precios más altos del mercado. La asociación destaca que la reunificación de deudas resulta más cara que negociar directamente la ampliación o modificación de las condiciones del crédito con el banco o caja de ahorros. Uno de los problemas que provoca la falta de control administrativo es que se desconoce el número de este tipo de entidades que operan en el país y las cantidades que facturan. El Banco de España no ha podido hacer más que prohibir a alguna utilizar la denominación de "banco" en su nombre, ya que está reservada para las entidades supervisadas.
Algunos expertos han estimado que su crecimiento en los últimos años ha estado entre el 30% y el 50%, hasta alcanzar un volumen de más de 3.500 millones de euros y superar las 20.000 operaciones. Adicae recuerda que el "gancho" de estos productos es la aparente comodidad que supone la rebaja de las cuotas de los créditos, que pueden pasar de 1.300 euros al mes a 800.
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