LA GIRA QUE HOY COMIENZA Condoleezza Rice por Oriente Medio está rodeada de una expectación inusual y aderezada con rumores intensos sobre algún anuncio relevante en el contexto creado por la nueva estrategia del presidente Bush en Irak.
La efervescencia se expresó incluso con la pretendida intención, atribuida a la secretaria de Estado, de ofrecer a los palestinos la inmediata creación de un Estado con fronteras provisionales. Aunque tal posibilidad era más bien de origen norteamericano, prensa árabe generalmente informada creía saber que algo hay de eso, pero al revés: sería el presidente palestino, Mahmud Abbas, quien lo propondría.
El asunto tendría mucho interés en la medida en que sería la súbita reactivación del "Cuarteto", los gestores de la "Hoja de Ruta" puesta a punto por USA, ONU, UE y Rusia para la solución del conflicto, porque tal estado interino, con fronteras definitivas pendientes de la negociación del llamado estatuto final, está previsto allí al término de su fase tercera.
Recientemente la canciller alemana, Angela Merkel, que viajó a Washington en tanto que presidenta semestral de la Unión, pidió a Bush tal reactivación tras presentar el renovado intento de arreglar de una vez la cuestión como una prioridad de su gestión al frente de Europa.
Los observadores atentos anotaron que en su mensaje del miércoles, Bush, que mencionó por su nombre dos veces a la Sra. Rice, citó la entonces inminente misión de la secretaria de Estado en la turbada región y la describió como destinada a fomentar la llegada de la paz "en Oriente Medio " es decir, técnicamente al margen de la crisis de Irak, pero vinculando de hecho los dos problemas.
Se podría, pues, sugerir que Bush se acercó un poco a la crucial recomendación del "Informe Baker-Hamilton", por lo demás ignorado, de que establecer una paz justa en Palestina ayudaría decisivamente a la pacificación global.
La regionalización del conflicto en Irak, conceptualmente decisiva, ha sido recusada por Washington y, desde luego, por Israel, que ve a Baker desde siempre con poca simpatía.
Pero la curiosidad y la temperatura política que rodean el viaje de Rice sugieren que el traído y llevado vínculo entre los dos contextos funciona de hecho. Y el dossier palestino podría beneficiarse algo de ello.
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