ÁLVARO MORALES, Tenerife
Al leer este titular y la entradilla subrayada, muchos amantes del Carnaval y las murgas tinerfeñas se habrán reído, indignado, espantado y, los que menos, asentido, alarmado o alegrado. Sin embargo, la visión desde la otra Isla resulta claramente contrapuesta. Francisco Rosales, más conocido como "Tito", y Angelín Merino son dos de los letristas más prestigiosos y premiados del certamen murguero de Las Palmas. El pasado jueves, asistieron en Santa Cruz a la entrega, con carácter retroactivo, de los Premios Criticón del Carnaval chicharrero. En declaraciones a EL DÍA , ambos sostienen que la diferencia entre la calidad de las murgas de allá y de aquí ha ido decreciendo hasta el punto de que Merino cree que algunos grupos grancanarios ya están a la altura de los punteros de Santa Cruz, "como es el caso de Serenquenquenes", mientras que "Tito" sí tiene claro que "ya, por lo menos, les pisamos los talones".
Este supuesto equilibrio contrasta con lo que ocurría hace diez años, "cuando aún estábamos a años luz de Tenerife", reconocen.
Tito Rosales.- Rosales, conocido miembro y director de Chancletas durante 18 años, que también estuvo tres en Rockefeller, recalca que siempre han tenido muy en cuenta lo que hacían las murgas chicharreras, "entre otras cosas porque el movimiento murguero en Las Palmas comienza hace unos 28 años y Santa Cruz nos llevaba mucha ventaja y experiencia. Siempre hemos tenido a Tenerife como referente".
De sus primeros años como letrista, indica que le gustaba e influía mucho el estilo de Singuangos, "que fueron pioneros con las voces. Yo, a diferencia de El Flaco, no soy músico. Por eso hacíamos y hago, como mucho, tres voces, nunca seis. Recuerdo que en el primer año de Candelaria teníamos sólo dos voces en muchas partes, lo que chocaba con la calidad de las de Tenerife. Este cambio en Santa Cruz nos obligó en Las Palmas a introducir la figura del director musical o armonizador, muchos de los cuales cobran al no ser de las murgas. También me gustaron mucho los Chinchosos de Alexis en sus primeros años, cuyo estilo aplicó luego Félix Padilla en Triqui, murga que ahora es la que más me atrae de Tenerife, si bien Bambones ha marcado mucho en Gran Canaria".
Rosales, que ha logrado 6 primeros premios y 5 segundos de Interpretación, admite "que hace diez años resultaba impensable que ahora pudiéramos decir que les pisamos los talones a las punteras de Santa Cruz, sobre todo Serenquenquenes, Chancletas y Melindrosos". Las murgas pecan de excesivo ombliguismo en sus contenidos al cantar contra los jurados, contra otras murgas o contra lo ocurrido el año anterior. "Esta tendencia ha ido decayendo. Lo ideal es dedicar sólo una estrofa o una parte pequeña de un tema", dice.
Sobre las canciones, prefiere el estilo actual, cuando se hacen temas de 7, 8 y hasta 12 o más minutos, si bien lamenta que se haya perdido un poco la agudeza, el ingenio y la crítica directa que tenían las monomusicales de antes, "ya que había que aprovechar al máximo los tres minutos que duraban con dos, tres o cuatro cuartetas y mucho pito, lo que nos permitía hacer hasta 10 temas".
Angelín Merino.- Este letrista de Agüimes ha logrado 4 primeros y 2 segundos premios con Serenquenquenes y un primero con Legañosos en sus 6 años de letrista. Cree que los autores nunca han sido suficientemente valorados y que existe "mucha hipocresía. Se busca el aplauso fácil y sólo lo comercial para los premios. Pocos hacen letras que sientan de verdad. La referencia ha de ser el público, no el murguero", subraya.
Partidario de los temas cortos, de 6 ó 7 minutos para no aburrir, "aunque los he hecho y he triunfado con algunos de más de 12", también reconoce la influencia de Tenerife en las murgas de Las Palmas y no esconde su predilección por los Mamelucos de su etapa de esplendor. El buen letrista es el que critica con ironía, "que es lo que más duele al político", dice. Sobre este año, apuesta por que Serenquenquenes será la murga canaria que más haga reír.
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