EL DÍA, S/C de Tenerife
Funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría de Tenerife Sur investigan la aparición de un cadáver, un hombre de unos 37 años y de origen marroquí, en una construcción abandonada situada en el núcleo aronero de Los Cristianos.
Un grupo de menores que jugaban a media tarde de ayer en las proximidades del solar consiguieron ver, a través de un hueco de un tabique, los restos y dieron la voz de alarma a un joven que caminaba cerca de su posición, quien una vez se introdujo en una de las plantas inferiores de la fábrica se puso en contacto con la sala operativa del 091. Los especialistas trabajaron en la zona durante varias horas hasta que la autoridad judicial permitió el traslado del fallecido al Instituto de Medicina Legal de la capital tinerfeña.
Traumatismo en la cabeza
Cuando los efectivos del CNP se acercaron al cadáver comprobaron que éste presentaba un fuerte traumatismo craneal. Lo que no se ha podido aclarar aún es si el hematoma pudo estar provocado por una caída accidental o, en cambio, apareció a raíz de un posible ataque. En una primera exploración, los forenses determinaron que el hombre podía llevar muerto al menos tres días, aunque no se descarta que un periodo de tiempo mayor que deberá ser ratificado con los resultados de la autopsia. Fuentes próximas al caso indicaron anoche a esta redacción que el muerto lucía un vestuario similar al que usan los camareros.
Entre los "sin techo"
La Policía sabe que el edificio en el que apareció el cadáver es una casa para los "sin techo", es decir, un lugar al que habitualmente acuden personas que no tienen recursos económicos a pasar la noche. Igualmente, la zona se ha convertido en un punto de reunión para aquellos que tienen alguna dependencia con el mundo de las drogas.
El hecho de que siempre haya personas rondando por las distintas plantas es otra de las cuestiones a la que se agarran los miembros de un grupo de la policía judicial de la Comisaría Sur, ya que se está intentado conocer si alguien ha podido ser testigo de una conducta sospechosa. Al margen del fuerte traumatismo que presentaba el hombre en la cabeza -el joven que lo encontró pensaba que se trataba de un muñeco-, no hay más signos de violencia en otras zonas del cuerpo.
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