D.F., S/C de Tenerife
El músico Diego Navarro es artífice de un proyecto pionero en el ámbito nacional. La Tenerife Film Orchestra, fundada por el compositor tinerfeño junto a Michael Kilby, clarinete solista de la OST, es a su vez la primera formada exclusivamente para grabar bandas sonoras de cine y música para el audiovisual. Desde este lunes, la agrupación, formada por los mejores músicos profesionales de la Isla, ensaya en el teatro Guimerá de Santa Cruz las 33 composiciones -64 minutos de música en total- que compondrán la banda sonora de la esperada "biopic" sobre Óscar Domínguez, "El color del destino". Un proyecto que, como en su momento convinieron el compositor y el director del film, "Lucas Fernández", hará de la música "un personaje más", y que Navarro ha querido basar en una sensación tristemente experimentada por el pintor: "la conciencia de la muerte temprana".
Los ensayos, que hoy se presentarán a los medios y que están copando las mañanas y las noches de los músicos, no velan la consciencia de Navarro cuando reconoce la importancia y complicación de una empresa "que obliga a mantener activos muchos frentes a la vez", como por ejemplo la presencia en la orquesta de un coro propio de 42 voces, bajo la dirección de Cristina Farrais. Ello pese a que "este es el cuarto largometraje en el que he trabajado, con lo que creo que es la primera vez que un compositor canario alcanza tal número", arguyó con humor. No fue difícil; "Lucas Fernández se puso en contacto conmigo para contarme el proyecto, después mantuvimos un montón de reuniones en las que hubo una química fenomenal entre ambos, y yo me enamoré enseguida de la historia", resumió.
John Williams, maestro
"Algunos críticos coinciden en indicar que mi estilo está muy influido por John Williams, Jerry Goldsmith y, en los tiempos lentos, sobre todo, por Ennio Morricone en ligeros toques. Al menos esto es lo que dicen, porque en realidad uno escribe lo que le sale", aseguró el músico.
Algo de estas influencias podrá captar quizá el aficionado en la música de "El color del destino", ya que "el artista es fruto de una mezcla de ellas, y el compositor del siglo XX que más admiro es Williams", reconoció Navarro, quien también incluyó, "sobre todo por la generación a que pertenezco, a otros como Basil Poledouris".
No hay, sin embargo, aires canarios en la música de la película, confirmó el autor. "Lo que he hecho es centrarme en describir un drama enorme, el de la conciencia de la muerte temprana; el impacto que causa el saber que la propia existencia va a acabar, y todo lo que ello genera emocionalmente", indicó Diego Navarro. "Esta es la clave de la banda sonora, la descripción del drama que vive el personaje de Ana (Victoria Abril) en nuestra época, al detectársele un tumor que va a acabar en breve con su vida, y el paralelo de Óscar Domínguez (Joaquim de Almeida), que como ella se halla en un proceso de búsqueda continua a nivel personal y artístico, hasta que es golpeado por el mazazo de la acromegalia, enfermedad que le sume en un estado depresivo y al final le empuja a suicidarse", aseveró.
Navarro, que ha tenido que parar otras tres grabaciones "por falta de tiempo", manifestó que el proceso desde que un músico recibe el guión de una película hasta que lo plasma en notas musicales es "sencillo y complicado a la vez". "Mis primeras reuniones con Lucas, en las que me contó la historia de arriba a abajo, se tradujeron en dejarme finalmente carta blanca para explayarme y hacer lo que yo quería, trasladar la película tal como yo la sentía, algo que creativamente entiendo muy importante", dijo.
En concreto, "después de leer el guión de este proyecto y estudiar la vida de Óscar Domínguez, comencé a interiorizar todo el material y, antes del comienzo del rodaje, escribí una suite para orquesta sinfónica, coro mixto y piano solista", esto es, "un medley perfectamente lícito", que luego da idea al director del film de cómo puede quedar la banda sonora una vez completada.
Herramienta útil
"Tanto a Victoria Abril como a Fernández les encantó; creo que ha sido una herramienta muy útil a nivel dramático", dijo Navarro. "Después de unos meses de escribir la citada suite comenzó a rodarse la película, y una vez recibido el montaje es cuando comienza el proceso de escritura de música para la imagen, con sus puntos de sincronización". "Se trata de exponer, desarrollar el material previo y crear muchas más composiciones y subtemas", continuó explicando.
El compositor insistió en que Lucas Fernández le había dejado claro que "la música iba a ser el 50% de la película, porque ésta llega a ser un personaje más". De hecho, "existe un leit-motiv muy claro en el metraje, una melodía que aparece en las dos épocas y que interpreta en ocasiones al piano Roma, el gran amor de Óscar Domínguez". La musa "interpreta un fragmento de este tema central de una supuesta grabación hecha en un disco de vinilo de los antiguos, y en la película la misma melodía viene a conectar las dos épocas", concluyó.
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