- Lunes, 8 de enero de 2007
Cartas al Director
Osama bin Laden está muerto... otra vez
Esta vez es cierto, casi. El 17 de diciembre de 2006, algunas autoridades anunciaron que "Laden", como era conocido, fue muerto en el Estado de Assam, al noroeste de la India. "Laden", un elefante de más de tres metros de altura, nombrado así en honor de Osama bin Laden por los temerosos pobladores, fue responsable de la muerte de 14 personas en el área y que ha sobrevivido a dos previos intentos de asesinato. Sorpresivamente, ni los que creen en teorías conspiradoras ni la Administración de Bush han tratado de utilizar este evento para vender libros/vídeos con fines políticos. Hubiera sido difícil de vender: "Laden" estaba en la India, no en Afganistán; y paquidermos de más de tres metros de altura no promueven bombarderos suicidas ni estrellan aviones en edificios. Sin embargo, el verdadero Bin Laden ha sido vendido antes al público de Estados Unidos, ya sea como comandante en jefe de un ejército mundial de terroristas o como un terrorista impotente escondido en una cueva.
En los últimos cinco años, Bin Laden ha sido matado y resucitado en varias ocasiones. En los días siguientes a los atentados del 11 de septiembre de 2001, políticos norteamericanos, confundiendo las películas de vaqueros con la realidad, proclamaban la búsqueda de Bin Laden "vivo o muerto" y lo hacían parecer como el comandante en jefe de un mortífero ejército mundial de terroristas. Consecuentemente, después de la exitosa invasión a Afganistán liderada por los Estados Unidos, en la que los talibanes fueron derrotados y la infraestructura de Al Qaeda destruida, esta imagen contradictoria -comandante en jefe/impotente fugitivo en una cueva- ha ido y venido de acuerdo a sus comunicados, ataques de Al Qaeda, agendas políticas o "ratings" mediáticos.
No solamente la imagen de Bin Laden ha variado, también se le ha reportado muerto, luego vivo y muerto otra vez. Para aquellos que especularon con su debacle, sus comunicados han sido obviamente falsos. Para aquellos que sostienen que Bin Laden sigue vivo, él, una vez más, está escondido en una cueva, muy lejos de la verdadera "guerra contra el terrorismo", o de los artífices tras de esta.
Entonces, ¿qué sucederá con esta imagen que parece un péndulo? ¿Bin Laden es un inofensivo fugitivo o el comandante en jefe? ¿Es en realidad una amenaza o solamente un chivo expiatorio usado por nefastos políticos? ¿Esta vivo, muerto, o acaso importa?
La verdad es que Bin Laden todavía dirije personalmente las operaciones de Al Qaeda, pero Al Qaeda no es un ejército. Es una organización clandestina que en la actualidad cuenta con alrededor de 50.000 devotos integrantes, según los últimos estimados de la inteligencia de los Estados Unidos, pero cuyas operaciones se realizan clandestinamente sin seguir órdenes directas de Bin Laden. Esta organización está lejos de ser un ejército que amenaza con destruir por sí sola la civilización occidental.
No importa cómo se manipule políticamente la imagen de Bin Laden, la amenaza es real pero no es responsabilidad de un solo hombre. Son igualmente responsables sus devotos seguidores, así como otras organizaciones con una ideología similar que han surgido con el paso del tiempo desde el suroeste de Asia hasta Europa. Todo esto está ligado por una sola cosa: ideología.
Aunque estas organizaciones y sus militantes no están totalmente de acuerdo con todo lo que Bin Laden propone en sus discursos, sí están en contra de la cultura occidental, en contra de Israel y de los musulmanes que no están de acuerdo con su agenda. Ellos quieren borrar toda influencia y presencia de Occidente en sus regiones y quieren establecer gobiernos islámicos.
Dentro de esta realidad, Bin Laden no es ni el comandante en jefe ni un fugitivo. Él es un símbolo. Cuando muera, sus seguidores seguramente anunciarán su muerte, porque para ellos él se habrá convertido en el mártir que su causa necesita.
Una cosa es predecible en nuestro impredecible mundo contemporáneo. El próximo comunicado de Bin Laden va a producir otro oleaje de altibajos políticos. Él será elevado, depreciado y nuevamente relegado a su cueva. Si el comunicado coincide con un ataque de Al Qaeda, él será nuevamente el comandante en jefe. Muy pocos se harán la pregunta clave: ¿por que la ideología que él predica se ha hecho tan popular? Aquí, en los Estados Unidos, las respuestas a esta pregunta no coincidirán con la postura de las élites mediáticas y políticas del resto del mundo, y de esta manera el péndulo continuará produciendo un punto de vista global que está peligrosamente lejos de la realidad.
Brad K. Berner (profesor de la Universidad Estatal de Arizona, EEUU)
Para Piedad, de otra niña
Me llamo Lucía Mei y tengo siete años. Soy una niña con autismo. No sé dibujar ni escribir. Tampoco sé leer. No puedo opinar, y tampoco puedo contestar a muchas preguntas. Seguramente, ante estas circunstancias que me rodean, si me viese envuelta en un proceso como en el que están ahora Piedad y su familia, yo no sería escuchada. Nadie me preguntaría nada, argumentando que soy incapaz de pensar por mí misma, y decidirían mi futuro sin contar conmigo para nada.
Llegué a esta familia cuando tenía tan sólo diecisiete meses. Tengo a mis padres y un hermano de doce años. Además tengo a mis abuelos, a mis tíos y a mis primos. Ellos han pasado conmigo toda clase de alegrías, pero también de sinsabores. Han estado a mi lado en los momentos más duros, que han sido muchos. Y ahora, en esta lucha tan difícil, también están conmigo día tras día.
Yo les aseguro que, con mis gestos, mis reclamos y mis abrazos, puedo decirles a todos, con todas las garantías, que mi sitio está con ellos. Soy una niña feliz y me siento querida por todos. Ellos son mi norte y mi referencia, y los que hacen posible que en este camino que me ha tocado seguir sea todo más llevadero.
No entiendo este mundo, pero sí entiendo muchísimo de apegos y del amor en su estado más puro. Y si algún día yo tuviera que pasar por lo que hoy le está ocurriendo a Piedad, me gustaría que me tuvieran en cuenta, a pesar de todas mis dificultades. No puedo hacerlo de otra manera, por eso lo digo con la voz de mi madre? pero con mi propio corazón: los niños existimos y, por lo tanto, merecemos ser escuchados. Va por ti, Piedad. Deseándote lo mejor:
Lucía Mei
¿Es eso culto religioso?
Hoy me sorprendo leyendo el periódico al ver que una pintora usa de la cara de una famosa artista para imitar a la Santísima Virgen María, y yo me pregunto: ¿en qué pueden parecerse? La verdad es que yo no veo comparación posible. ¿Tiene sentido que se diga que "es una manera de dar culto a las celebridades que se vive en estos tiempos"? A mí, en el colegio, me enseñaron que la palabra culto está reservada para otra cosa totalmente distinta.
José María Tauler
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