- Lunes, 8 de enero de 2007
SUPERCONFIDENCIAL ANDRÉS CHAVES
Y vuelven a mentir
1.- Los periódicos de Las Palmas, los tres, más el digital del PSOE, han vuelto a hacer una fiesta cuando la magistrada Carla Bellini ha admitido a trámite la querella de la Fiscalía Anticorrupción contra políticos, empresarios y funcionarios tinerfeños por el asunto de Las Teresitas. Mi buen amigo Lorenzo Olar te, jurista brillante y, quiérase o no, un político que está en la historia de Canarias, ha puesto en evidencia a esta Fiscalía, a la que ha dirigido, en dos espléndidos artículos, durísimos calificativos que no tienen desperdicio. La Fiscalía ha encarrilado el asunto por la vía de la chapuza jurídica y confunde el acantilado con la arena y el mar con el horizonte. La admisión a trámite de una querella es casi un acto ligado a su presentación: el Tribunal Supremo ha creado jurisprudencia al decir que los magistrados deben investigar, siquiera mínimamente (la cita no es textual), las querellas que se interpongan en los juzgados. Luego Carla Bellini no ha hecho nada extraordinario al admitir al trámite el alegato de la Fiscalía. Tampoco su decisión debería merecer una sola línea en las primeras páginas. Primer error.
2.- Segundo error. La Fiscalía, que presentó la querella a bombo y platillo, pide el secreto del sumario, pero no tuvo reparo en colgar en la internet el texto íntegro de sus argumentos. La instructora decreta inicialmente el referido secreto sumarial, porque hasta el momento lo pide una parte (las otras no han tenido la oportunidad de actuar). Pero el secreto de las actuaciones puede ser cuestionado por los abogados de todos o de algunos de los querellados, lo que obligará a la magistrada a estudiar sus argumentos y a ratificar o no su decisión de seguir con el velo.
3.- La prensa de Las Palmas vuelve a mentir. Porque es mentir, y corromperse ante los lectores, exagerar un acto mimético con la presentación (la admisión a trámite) y elevarlo a la categoría de trascendente. He soportado una veintena de querellas en treinta y siete años de profesión. Todas fueron admitidas a trámite, menos una que era tan estúpida que al juez le entró un ataque de risa y la archivó sin más. Incluso admitieron la denuncia que me dirigió un imbécil, con el peregrino argumento de que yo le había acusado de mamarse, e ingerir, un cuarto de kilo de jamón serrano. Fue valiente Ignacio Gon zález, el otro día, en su discurso ante los periodistas tinerfeños, en el almuerzo de la Cámara de Comercio. Ya está bien de juicios paralelos. Y yo añado: y de corrupción informativa.
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