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DOMINGO, 24 DE DICIEMBRE DE 2006
CARTAS A SANTA CRUZ MIGUEL ZEROLO AGUILAR *

Las Navidades más tristes

ESTAS NAVIDADES de 2006 van a ser, para mí, para mi familia y para mis amigos muy tristes. La vida política se ha convertido en una ciénaga inmunda, donde ya casi es imposible saber lo que está bien y lo que está mal, distinguir entre los presuntos inocentes y los presuntos culpables. Para mucha gente, en la calle, todos los políticos son iguales, toda la vida pública es una mamandurria y está salpicada de favores, tráfico de influencias y cohechos.

La investigación de la Fiscalía Anticorrupción de Madrid sobre Las Teresitas es un cuchillo que corta por los dos lados. Por una parte, nadie se puede negar a que los fiscales investiguen la supuesta comisión de presuntos delitos. Por la otra, quienes nos sabemos inocentes debemos aguantar una sistemática política de desgaste en los medios de comunicación, a los que se van vertiendo datos internos de los procedimientos, filtraciones interesadas que persiguen crear un clima de bandolerismo donde todos parecemos iguales.

El tema ya está en los tribunales de Justicia y es ahora donde comienza el verdadero proceso jurídico. Es una pena, una casualidad o algo peor, que el proceso jurídico comience tan cerca de las elecciones. Posiblemente los tribunales no puedan determinar en tan corto espacio de tiempo el fondo del asunto, con lo que cualquier posible resolución quedará para después del proceso electoral.

En todo caso, hay dos grandes asuntos que quiero someter a la reflexión de quienes hayan decidido leer estas palabras. La "doctrina López Aguilar" en la lucha contra la corrupción empieza a parecerse a la "doctrina Bush" en la lucha contra el terrorismo. Sobre la base de perseguir un mal, que es la corrupción, vale todo, desde conculcar derechos fundamentales de los ciudadanos a crear un estado policial y fiscal donde todos somos presuntos culpables hasta que podamos demostrar nuestra inocencia. Dan igual los daños colaterales que se produzcan. Cierta parte del PSOE de Tenerife estuvo primero en contra de la urbanización de la playa de Las Teresitas. Nos acusaron -y ahí están las hemerotecas- de permitir la edificación en una playa que le iba a ser arrebatada al pueblo. Nosotros no podíamos hacer otra cosa. La playa de Las Teresitas es una playa artificial que los promotores regalaron a la ciudad a cambio de que se les permitiera edificar. Y lo que se planteó después era cómo impedir la edificación en el frente de la playa, algo que los tribunales le habían reconocido a los propietarios. Conseguimos evitarlo con una compra que, desde todos los puntos de vista, es beneficiosa para la ciudad. Y es entonces cuando algunos dirigentes socialistas, a través de grupos afines, presentaron la denuncia que, entusiásticamente aceptada por la Fiscalía, ha terminado llegando a los tribunales.

Todos. Los funcionarios y técnicos del Ayuntamiento de Santa Cruz que informaron el expediente, los grupos políticos que votaron por unanimidad la compra del frente de playa, los responsables que trabajamos sin descanso para impedir que se pusiera un solo ladrillo en la playa más emblemática del municipio tenemos la sensación de que hicimos lo correcto. Y además tenemos la seguridad de que en este caso no ha existido ni atisbo de corrupción o de compadreo, con independencia de si los dueños de los terrenos eran unos u otros. Eso lo veremos, espero que más pronto que tarde, en los tribunales de Justicia.

Lo que no se me puede quitar de la cabeza es que antes de llegar hasta aquí hemos atravesado un calvario de acusaciones, de informaciones filtradas, de intoxicaciones políticas que se han producido justamente -qué casualidad- seis meses antes de la convocatoria de las elecciones locales y autonómicas en Canarias. Que se han producido justamente -qué casualidad- cuando el ministro de Justicia es el candidato a la presidencia del Gobierno de Canarias. Que se han producido justamente -qué casualidad- por una denuncia presentada, con toda legitimidad eso sí, por un grupo cercano a dirigentes socialistas y con miembros que eran militantes socialistas. Que ha tardado nada más y nada menos que más de año y medio en ser investigado primero por la delegación de la Fiscalía en Tenerife y después por la Fiscalía de Madrid, que también se "interesó" por el asunto y que terminó presentando una denuncia, pidiendo que hubiera secreto de sumario y al mismo tiempo enviando por gabinete de prensa el texto "secreto" de la querella.

Y, mientras tanto, hay que apretar los dientes y seguir adelante con el plan de barrios, con las obras que hemos puesto en marcha para terminar de impulsar una Capital que sigue teniendo muchas cosas por hacer, pero que está hoy en el mejor momento de su brillante historia. Delante de estas Navidades de 2006, quiero decirles a quienes creían que nos iban a desviar de nuestro camino que están equivocados. Que confío en la Justicia. Que esperaré al fallo de los tribunales para pedir explicaciones a quienes han dicho, escrito y hablado tantas y tantas cosas como se han dicho en las últimas semanas.

Sin embargo, siento tristeza. Tristeza porque algunas personas buenas y honradas están pagando de una manera injusta el comportamiento miserable de quienes para conseguir el poder son capaces de cualquier cosa. Me siento triste e indignado porque destacados funcionarios del Ayuntamiento de Santa Cruz estén en la picota por un enfrentamiento político. Me siento triste porque compañeros de corporación, incluso de otros partidos; personas que pusieron el interés de Santa Cruz y el bien de nuestra Capital por encima de cualquier otra consideración, están sufriendo hoy la crítica pública inspirada por quienes manejan con impecable soltura y eficacia los poderes y mecanismos del Estado. "Al rey la hacienda y la vida se han de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios", dijo Calderón. Hoy quienes estamos siendo atacados en nuestro honor y nuestra dignidad sólo tenemos el consuelo de que nada hemos hecho que no sea por el bien de Santa Cruz. No es poco consuelo para unas fechas tan tristes.

* Alcalde de Santa Cruz de Tenerife y

parlamentario por Tenerife en el Parlamento de Canarias

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