LUIS BRETÓN, S/C de Tfe.
Resultó bastante llamativo ver a Míchel González e Ignacio Abad encarados durante el partido del miércoles. El entrenador del Real Madrid Castilla y el secretario general del Club Deportivo Tenerife protagonizaron un episodio curioso durante la disputa del último encuentro de 2006. A la finalización del mismo, el técnico visitante realizó unas declaraciones que, según la versión contraria, no se ajustan a la realidad. Míchel dijo que tuvo que pedirle a Abad que se retirara de la zona de su banquillo porque estaba llamando "sinvergüenzas" a sus integrantes.
El secretario general del Tenerife no quiso ayer entrar en polémicas. Se limitó a decir que "yo no insulté a Míchel y realmente no entiendo por qué ha dicho eso. Lo único que me gustaría destacar es la caballerosidad del delegado del Real Madrid, que a la finalización del encuentro se acercó a mí para pedirme disculpas por lo sucedido".
Cuestión de pelotas.- Todo comenzó cuando el árbitro llamó a Abad, encargado de todo lo que sucede en el Estadio capitalino, para pedirle que se retiraran todos los balones de los fondos y bandas para que los recogepelotas no estuvieran perdiendo tiempo. Al parecer, uno de los miembros del banquillo madridista, posiblemente el delegado o el preparador físico, aprovechó la ocasión para llamar sinvergüenzas a los empleados del club que se encargan de guardar los balones en esa zona del terreno. Entonces, Abad observó fijamente al grupo de suplentes del Castilla y uno de ellos le espetó: "No me mires más así que eres un sinvergüenza". Fue eso precisamente lo que motivó el acercamiento de Ignacio Abad a la zona en la que se encontraba Míchel para contestar que no permitía que nadie lo increpara en su propia casa. En ese instante, González cogió del brazo al tinerfeño y le dijo que se marchara. Eso sí, sin insultarle pero con muy malas pulgas.
Disgustado.- Ignacio Abad se siente molesto después de haber leído y escuchado las palabras de Míchel porque entiende que miente, pero prefiere concluir que lo sucedido ha sido "una bobería" y dejar el tema de manera definitiva.
Lo cierto es que el técnicod el filial madridista no cae bien en la Isla, tal vez porque es su propio comportamiento (en la sala de prensa estuvo a la defensiva) el que genera un sentimiento de antipatía, o quizás porque el recuerdo de las ligas que el Tenerife le quitó aquí al club merengue fomenta una tensión añadida cada vez que González visita el Heliodoro Rodríguez López. Rivalidad o personalidad, González no gusta aquí a la mayoría.
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