EL DÍA/I.A., Tenerife
Fernando Pérez Arellano es el jefe de cocina del restaurante madrileño Zaranda, el único de aquella comunidad que cosechó una estrella Michelín, y que ojalá llegue a Canarias. Este joven chef, que todavía no raya los treinta años, engrosa ese pelotón de hombres de blanco que aseguran un futuro inmejorable a la gastronomía española. Habla para EL DÍA sobre su satisfacción por este logro.
-¿Cómo se siente con el reconocimiento de la guía Michelín?
-Desde luego que no me esperaba la estrella y mucho menos el aluvión de llamadas y felicitaciones que he recibido
-¿Pensó en algún momento que pudieran otorgársela?
-La verdad es que hubo un día en que Serge (mi segundo de cocina) y yo "sospechamos" de unos comensales que vinieron a comer. Eran dos y se sentaron en mesas diferentes. Cada uno de ellos pidió varios platos. Al final, uno de ellos se identificó como inspector de la guía y el otro no, aunque creo que también lo era. Al igual que con todos mis clientes, cuando salgo a preguntarles qué tal ha ido la comida, estuve contestando sus preguntas sobre la cocina, los productos,... Pero de ahí a que me la dieran, distaba mucho, porque imaginé que irían también a otros restaurantes, y que el que hubieran estado allí no era ya éxito asegurado. Y así, no supe si me darían una estrella o no hasta el día que se publicó en la prensa.
-¿Qué significa para usted la estrella?
-He de confesar que estoy/estaba obsesionado con las estrellas Michelín. Siempre he trabajado en restaurantes con estrellas y soñaba con una... La estrella es como el Balón de Oro o como un ascenso a primera división. Pero el reconocimiento no es solo mío, sino que está repartido con mi equipo de cocina, Itziar (en la foto), mi mujer y jefe de sala.
-¿Cuál cree que es el secreto de su éxito, o que le diferencia con el resto de restauradores aspirantes a estrella?
-No creo que tenga ningún competidor; cada uno hace su cocina y tiene su estilo, e intenta hacerla bien. Yo apuesto por el producto, me gusta comprar lo mejor y más caro. Y luego mimar la materia prima en cada elaboración. Esa es la diferencia, no hay más. Me gusta comer, es una de mis mayores aficiones
-¿Planes de futuro?
-Seguir trabajando con seriedad como hasta ahora. Yo valoro, sobre todas las cosas, la estrella; creo en la Michelín sobre todas las demás guías. Por ello, hay que mantener el listón... ¡¡y seguir dando bien de comer a mis clientes!!
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