1.- Se espera un circo en esta Isla, a la vista de cómo se realizan algunas actuaciones propiciadas por la Fiscalía del PSOE en todo el país. Se espera un circo mediático, la crucifixión de "presuntos inocentes" y el consabido juicio paralelo, que ya es norma en la corrompida prensa de Las Palmas. Nadie puede con la calumnia generalizada, a la que se concede apariencia de legalidad cuando llega en forma de filtraciones que proceden de estamentos de la Justicia. El Código Penal en España no es igual para unos que para otros. Hasta en el Código Penal se distinguen claramente las dos Españas que lamentó Machado en sus versos. Los que aparecen calumniados en los periódicos, día sí y día no, tienen que demostrar su inocencia en las esquinas, porque la presunción constitucional hasta que llegue una sentencia firme ha sido pulverizada por editores al servicio de tenebrosos personajes y por periodistas ennegrecidos por la tinta que desprende la escritura al dictado. Canarias es, lamentablemente, un campo de batalla, en el que la ciudadanía es la espectadora atónita de tanta bajeza. A ver quién es el guapo que va a votar en mayo de 2007.
2.- El circo tiene sus payasos, como es normal. He visto a socialistas que creía serios echar espumarajos contra sus rivales políticos, a los que quieren aniquilar aprovechando la vara de la Fiscalía Anticorrupción y el lápiz demasiado ágil de algunos jueces complacientes, a los que invariablemente se les va la mano. España se ha convertido en un inmenso juzgado, o en una gran cárcel, que sería la mayor de la historia universal de la infamia si le pusieran muros y un techo. ¿Es que somos todos corruptos (menos los socialistas) o es que nos hemos vuelto todos locos (menos los socialistas)? Mientras se monta el circo se extienden los rumores más disparatados, el boca a boca se encarga de crucificar a los culpables que no lo son y de ensalzar a los denunciantes, que quieren borrar del mapa a sus rivales políticos usando sin pudor dos poderes del Estado (Gobierno y Poder Judicial). Regresamos a una época de terror y "ellos y ellas" se encargan de preguntar por qué tienen tanto miedo los "presuntos inocentes" (hay que llamarlos así). Todos somos Marbella (menos los socialistas).
3.- No se repara en las familias. Ninguno se detiene a pensar que nadie es culpable mientras no se demuestre lo contrario, por precepto constitucional. Se crispa sin parar, se montan circos judiciales con gente esposada que es puesta en libertad inmediatamente, porque así lo ordena el procedimiento. Se da la sensación ante la ciudadanía de que el Estado de Derecho sufre de demencia senil; los fiscales hablan y filtran demasiado; los juzgados sacan la información a la prensa antes de que los jueces firmen los autos, o casi. ¿Qué está pasando en este país? Un país en el que un ministro de Justicia es candidato a la presidencia del Gobierno de la Comunidad Autónoma, a cuyos dirigentes el propio ministro -que debe serlo de todos- ha acusado de corruptos. Pero, ¿cómo se atreve? Los socialistas (debo decir que hay muchos cabales, que no participan en esta mascarada) han decidido apoderarse de Canarias. Los que estaban a la greña se han unido para chupar la rueda del insultador mayor del Reino. Y, mientras, los "presuntos inocentes" se preguntan si mañana llegará la policía a sus casas para llevárselos en una chivata hasta el juzgado de guardia. Que Dios nos coja confesados si las garantías de tutela judicial efectiva y la paz que tanto han costado conseguir al pueblo de este país se van a la mierda. No se preocupen de ZP , a él sólo le interesa eso del "proceso de paz" (¿o es de guerra) y la memoria histórica (¿o histérica?), setenta años después. A los pequeños detalles del país él manda a López Aguilar .
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