HACE YA TIEMPO, hubo un rumor en el Puerto de la Cruz que decía "Pamarsa fue creada para que el ayuntamiento pudiera pagar sus facturas". Sin entrar en este asunto propiamente dicho, este comentario popular nos da la excusa propicia para nombrar el informe de fiscalización del ayuntamiento del Puerto de la Cruz, ejercicio 1996, donde se aludía a que la sociedad mercantil Parque Marítimo, S.A. (Pamarsa) se encontraba en causa de disolución motivada por la reducción de su patrimonio. Si añadimos a esto que la solvencia del consistorio era baja (1,2), es decir, podía tener problemas para afrontar pagos, afirmamos que la situación económica general del municipio no era nada buena. La consecuencia fue la devolución del servicio de gestión del suministro de energía eléctrica en 1997, y con ello el recibo de 45 millones de euros (el doble del presupuesto del año 1997) a las arcas municipales, que se destinaron básicamente a los gastos en bienes corrientes y servicios. Afortunadamente, la cuenta general del ejercicio 2001 presentaba buena salud, constatado por su solvencia (3,7). Del presupuesto de ese año, 29,34 millones de euros, los gastos de personal se cifraban en 14,50 millones, lo que mostraba un desajuste estructural al destinar la mitad del presupuesto municipal a las retribuciones del personal. La inversión prácticamente no existía ese año.
El presupuesto general consolidado del ayuntamiento 2007 se estima en 44,39 millones de euros. Pese a la gran subida experimentada en la cantidad total en estos años, el gasto de personal sigue siendo aproximadamente la mitad del total (22,08 millones de euros). Las inversiones se calculan en 1.162.721,99 euros (2,62% del total), cifra inferior a la que el municipio de La Orotava destina sólo a su plan de barrios (1.400.000 euros); así, la suma total que este último municipio asigna a este capítulo es de 10,50 millones de euros. Si tenemos en cuenta que el presupuesto de La Orotava (42,20 millones de euros) es muy similar al del Puerto de la Cruz (44, 89) y que las retribuciones del personal orotavense se elevan a 11 millones (26% del total), llegamos a pensar que el consistorio portuense no puede dedicar dinero a la inversión porque no ha sido capaz, en estos últimos diez años, de reducir el porcentaje dedicado a los gastos de personal.
La conclusión, aunque básica y obvia, no deja de ser fundamental para que el consistorio del Puerto de la Cruz se plantee en un futuro próximo una nueva etapa presupuestaria. El desafío es importante para el presupuesto del año 2008, ya que los ciudadanos del Puerto de la Cruz merecen inversiones dignas que sólo serán posibles con la disminución del porcentaje que dedica el grupo de gobierno a gastos de personal (altos cargos, personal eventual de gabinetes, personal funcionario, personal laboral, otro personal, incentivos al rendimiento, eventos, prestaciones y gastos sociales a cargo del empleador, entre otros).
*Secretario de la Asociación Wolfgang Köhler
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