EL DÍA, La Laguna
El pueblo de Valle Jiménez rendirá mañana, a las 12:00 horas, un homenaje póstumo a Eduardo Pérez de Ascanio y Ventoso, quien fuera en vida importante benefactor de este núcleo lagunero. Así, la Asociación de Vecinos de Valle Jiménez ha decidido organizar un acto público como reconocimiento popular a su labor, mediante el descubrimiento de una placa para su recuerdo en la plaza de la iglesia del pueblo. A este acto han sido invitados todos los vecinos y contará con la asistencia de diversas autoridades.
Eduardo Pérez de Ascanio y Ventoso (1915-1992) estuvo siempre muy vinculado con Valle Jiménez, donde tenía en propiedad la finca conocida como El Llano. Ante la escasez de agua potable, en los años 60 construyó un depósito y lo surtió de agua gratuitamente para los animales, y habilitó la canalización de otro depósito municipal para el abastecimiento de los vecinos.
Asimismo, promovió la construcción de la iglesia y donó a la comunidad los terrenos anexos, así como los que acogieron el antiguo campo de fútbol. A pesar de no residir en el pueblo, quiso que precisamente en Valle Jiménez fueran esparcidos sus restos mortales tras ser incinerados.
Cabe destacar que el actual tanatorio lleva su nombre. En esta labor benefactora fue también muy importante el papel jugado por su esposa, Ana Gutiérrez de Salamanca.
En la obra de Horacio Melián Marrero "Los años vividos", en la que hace un recorrido por Valle Jiménez a través de fotos antiguas, Eduardo Pérez de Ascanio figura en varias imágenes. En una de ellas aparece, además de con su esposa, junto al obispo de la Diócesis de Tenerife, Luis Franco Cascón, con motivo de la inauguración de la iglesia.
En otras fotos figura participando en la primera feria de ganadería de Valle Jiménez y en una cacería, actividad que fue una de las grandes aficiones del homenajeado, en cuyos labios era habitual un buen puro.
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