EL TENERIFE dispone de otra oportunidad, y van tres en el último mes, de conseguir encadenar dos victorias consecutivas. Los últimos tres partidos en casa se han saldado con éxito lo que se convierte en una serie aceptable de triunfos y que bien firmaríamos todos para que se mantuviera de aquí al final de la competición. Aún nos dura el susto del partido del pasado miércoles frente al Burgos. Se presumía que ese iba a ser el guión protagonizado por dos equipos cargados de ansiedad por el acuciante peligro que sostienen en la clasificación. Pero cuando a falta de tres minutos se nos empezaba a aliviar la tensión, terminamos dándonos cuenta de que nuestras oportunidades de tranquilidad este año van a ser mínimas. La victoria tiene más valor material que de sensaciones, pero es de obligado proceder quedarnos con la primera de las consideraciones, porque al final son los números los que te ubican en un lugar o en otro. Hay que saber que se sigue estando cerca de pelear con los equipos que aspiran a algo más que a pasar desapercibidos en la competición.
No escondo que las próximas jornadas son vitales para el Tenerife como tampoco oculto que aplaudiría dinámicas diferentes en determinados partidos a pesar de la angustia clasificatoria, porque considero que el grupo tiene capacidad para ponerlas en práctica. Pero cuando el equipo ha conseguido, en el último mes, tres victorias en los tres partidos de casa, merece la consideración de que se le diseñe el futuro con algo más de optimismo y que se le siga acompañando. Próxima parada, La Palma. Para casi todos, no será un partido más.
Celebro el cambio de objetivo, si es que internamente no estaba cambiado ya desde hace algunas jornadas, que tiene que hacer el Socas Canarias dentro de la LEB 2. Esa permanencia que se fijaba en doce victorias ha quedado atrás y adivino que ahora lo que más ilusiona a esta plantilla y por extensión al Club, es consolidar ese nivel de juego que permita seguir siendo competitivo y, de manera singular, seguir llevando al Ríos Tejera un caudal de público cada vez mayor. No son conformistas y van a seguir dando alegrías. Visitan la pista del segundo clasificado, otra oportunidad, sin ansiedad, de seguir adquiriendo crédito. Ambición no les va a faltar, y nivel de exigencia desde el banquillo, tampoco. ¡Qué vaya bien!
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