EL CONSEJERO de Educación, Isaac Godoy, trae por el camino de la amargura a la Universidad de La Laguna (ULL). Desde que accedió a su cargo, todavía no ha querido firmar ningún contrato-programa con el centro docente, que padece una asfixia financiera sin precedentes, con las consecuencias que están a la vista: un campus que se cae a pedazos. Y cuando el vaso de la paciencia de alumnos y profesores rebosa éstos tienen que acudir a medidas tan drásticas como los de Bellas Artes, que ayer depusieron su encierro después de recibir la promesa de hacerles una Facultad nueva y, hasta entonces, dar clases en módulos prefabricados. Pero hay más, porque ahora son los alumnos de Magisterio los que pueden tomar el mismo camino en vistas del ruinoso estado de sus aulas. En todo caso, es vergonzoso que la universidad tenga que recurrir a estas medidas de fuerza para conseguir lo que le corresponde y le viene negando -o aplazando- el consejero de Educación curso tras curso.
Y es que ya nadie en la ULL cree a Godoy, un canarión puro y duro, que ha llevado su idiosincrasia al ejercicio de la política. Claro que sólo sigue los pasos de otros paisanos suyos, cuya máxima es todo para su isla redonda y a Tenerife que la zurzan. Cargan contra la noble gente de esta isla, que, ingenua, todavía llama a Las Palmas la "isla hermana".
Son muchos los políticos de allá que siguen esa máxima del todo para mi isla. Aunque no siempre son los originarios de allí los más culpables. También tienen aliados en Tenerife, aunque lo sean más por omisión que por acción. Y hay otros, como el consejero de Infraestructuras, Antonio Castro (Dios nos libre), al que, aunque sea palmero, le ha dado por dar prioridad a las infraestructuras de la isla redonda en perjuicio de todas las demás. Todos ellos son políticos que no quieren a Tenerife y, por eso mismo, por despreciar a la isla primera de Canarias, están demostrando que tampoco quieren a esta última. No cambian su línea, a pesar de que llevan a su Coalición Canaria proa al marisco y las posibilidades que tienen de evitar el desastre electoral son cada vez menores. Aunque podrían hacerlo con algún golpe de efecto. Por ejemplo, anunciar que van a restituir a Tenerife alguna de las sedes de organismos públicos que le han sido arrebatadas a lo largo de las últimas décadas; o que han convencido por lo menos a uno de los dos grandes bancos que tienen en Las Palmas su sede central en Canarias de que van a abrir otra de la misma categoría en Tenerife.
Volviendo al principio: fuera los canariones políticos de las responsabilidades de gobierno. Qué torpeza mantener a Godoy y dejarle que culmine el hundimiento de la ULL que iniciaron sus predecesores. Y, por si fuera poco, la patronal de Las Palmas quiere hundir a CC, que, de lo malo, es lo mejor para Tenerife y su provincia, porque al menos la integran partidos que defienden a sus respectivas islas, como ATI, API, AGI y AHI. Porque ya se sabe que con los partidos estatalistas sale ganando siempre la provincia de Las Palmas. Y cuando sus políticos consiguen mandar en alguna corporación en Tenerife lo que hacen es rendir obediencia a sus jefes en Canarias, siempre originarios de la isla redonda, así que, a fin de cuentas, es allí donde se decide si un proyecto aquí sale adelante o no.
Finalmente, otra gran desgracia que padece Tenerife es tener en su suelo un caballo de Troya de los intereses canariones, aunque, afortunadamente, no crece sino que mengua. Pero, aún así, su actitud es ruin contra los intereses de la Isla y sus mandatarios, excepto los de su cuerda, claro, es decir, los que permiten que continúe el daño a la Isla.
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